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Primero, tenés que saber que no puede haber verdadero amor cuando no hay comunicación ni confianza entre dos personas. Todos corremos el peligro de confundir emoción, y a veces pasión, con el verdadero amor. En el caso suyo, se trata de una emoción, una fantasía, que no tiene fundamento en la realidad, porque usted obviamente no conoce a esta señorita, ya que si la conociera tal como ella es, comprendería su proceder.
Hay un pasaje escrito hace centenares de años y le dice lo siguiente:
"No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Dios no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón" (1 Samuel :16).
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¿Conoces cuál es el comportamiento de esta chica en su casa, en su vecindario, en la escuela o el trabajo? ¿Llena ella los requisitos de una muchacha ideal para el matrimonio? Me refiero ideal en cuanto a cualidades espirituales y a la actitud de su corazón, de su personalidad. Usted sabe que uno no debe casarse por puro atractivo físico, que es lo que lamentablemente demasiadas personas hacen.
¿Qué tipo de hombre eres? ¿La clase de hombre que esta señorita respetaría y querría como esposo para vivir con ella treinta, cincuenta, sesenta años? Es una pregunta vital.
Lamentablemente, somos egoístas y muchas veces en lugar de pensar en qué clase de persona somos para que la otra persona nos respete, nos ame y quiera casarse con nosotros, pensamos en lo que a nosotros nos conviene y qué clase de persona es la otra en quien estamos interesados. ¿Es usted de los que practica lo que dice Filipenses capítulo 4?
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad".
Necesitas reaccionar, despertar y frenarte de una vez. Tú mismo te has creado un estado irreal. No quieres ser rechazado, pues tus sentimientos egoístas están luchando dentro de tu corazón y estás en conflicto.
Hablas del suicidio, el alcohol y las drogas, sencillamente porque su arrogancia y orgullo lo están destrozando. No puedes seguir diciendo que estás enamorado de esta joven cuando al mismo tiempo piensas en la borrachera y el suicidio. Eso no es amor y de esta manera nunca vas a crear un hogar feliz.
Debes reconocer que la solución al problema del falso amor que usted llama "locamente enamorado", no se halla en las drogas o el alcohol, ni en el suicidio. La solución al dilema de su alma es Cristo viviendo en tu corazón. Necesitas un cambio de emociones, un cambio de actitud, un cambio de comprensión de lo que es la vida. Y la vida sin Cristo no es vida.
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Si no tienes a Cristo en el corazón, no te sorprendas que tu vida siga a los tumbos; que otros te rechacen; no te sorprendas de encontrarte desesperado. Jesús dijo en San Mateo capítulo 9:
"Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos".
Y en San Juan capítulo 15 dijo:
"Separados de mí, nada podéis hacer".
El dilema tuyo, aunque ahora te enfocas en el amor que dices sentir por esta jovencita, brota de tu corazón. Si te acercas a Cristo y te concentras en él, vas a tener una actitud calma, genuina, una actitud sin intereses egoístas hacia esta joven.
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