| Estar
sin pareja obliga a enfrentar varias cuestiones:
presiones, soledad, metas de realización
personal y de sostén económico, necesidades
afectivas y sexuales. También tiene ventajas
estar solo; por ejemplo, la libertad. Sin embargo,
muchas veces no se aprovecha bien esa libertad,
por estar continuamente pensando en problemas.
Si queremos llevar una existencia
plena, cualquiera sea la razón por la que
estemos sin pareja, es necesario que reconozcamos
cuáles son las cuestiones reales que debemos
encarar y responder, y cuáles son los mitos,
las presiones o las ataduras que nos impiden disfrutar
de nuestro estado actual y nos hacen más
difícil encontrar pareja en caso de querer
hacerlo.
Algunos mitos
Todos los seres humanos tenemos
creencias, ideas acerca de cómo deben ser
las cosas. Una creencia se transforma en mito
cuando la persona cree en ella como si se tratara
de una verdad que no puede ser modificada, algo
de lo cual no se puede dudar. Los mitos adquieren
poder sobre nosotros porque creemos en ellos y
regimos nuestra vida por ellos, sin cuestionarlos.
Hay mitos personales, culturales,
familiares y espirituales. Cuando en
algún momento alguien cuestiona y rechaza
alguno de esos mitos, la gente se enoja. Esto
ocurre porque los mitos tienen enorme arraigo
afectivo y a nadie le gusta que sacudan el piso
que creía firme.
Todos tenemos creencias arraigadas
que consideramos verdaderas, y funcionamos con
ellas; cuando esas ideas son erróneas,
nos traen problemas. Por ejemplo cuando
me case con él, lo cambiaré.
Esta es una idea errónea que provoca mucho
mal. A continuación nombraremos algunos
mitos que hacen daño a las personas sin
pareja.
Dios tiene un
hombre elegido para mí
Te prometo que
cambiaré
Cuando tenga
pareja dejaré de estar solo
Cuando tenga
pareja seré feliz
El príncipe
azul
Espera
y llegará
La soltería
es una virtud
Lo importante
es lo interior
La voluntad
de Dios:
más que el matrimonio
La Biblia no enseña que
el matrimonio sea el camino para obtener la felicidad,
y tampoco dice que la felicidad se encuentra en
la soltería. Más bien, enseña
que el estado civil de las personas no ofrece
felicidad a menos que sea el resultado de la obediencia
a la voluntad perfecta y agradable de Dios. Él
no maneja el matrimonio como un premio.
¿Sabes cuál fue
el propósito original por el cual Dios
creó al ser humano? Él mismo lo
expresa: Todos los llamados de mi nombre
para gloria mía los he creado, los
formé y los hice (Isaías 43.7).
Por eso, no se trata de cazar
a cualquier muchacho (o a cualquier mujer) y mostrar
nuestro trofeo ante el mundo para
demostrar que no fracasamos.
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