Un hombre fue
a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como
es costumbre. Empezó una amena conversación con la persona
que le atendía. Hablaban
de tantas cosas y tocaron muchos temas, de pronto tocaron el tema de
Dios, el barbero dijo:
* Fíjese
caballero que yo no creo que Dios exista, como usted dice...
* Pero, ¿porqué dice usted eso? - preguntó el cliente.
* Pues es muy fácil, basta con salir a la calle para darse cuenta
de que Dios no existe, o dígame, acaso si Dios existiera, habrían
tantos enfermos, habrían niños abandonados, si Dios existiera
no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no
puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se
quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar
una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente
salió del negocio.
Recién
abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con
la barba y el cabello largo, al parecer hacía mucho tiempo que
no se lo cortaba y se veía muy desarreglado.
Entonces entró
de nuevo a la barbería y le dijo al barbero.
* ¿Sabe
una cosa? los barberos no existen
* ¿Cómo que no existen? - preguntó el barbero,
si aquí estoy yo, y soy barbero.
* ¡No! - dijo el cliente - no existen, porque si existieran no
habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese
hombre que va por la calle.
* Ahh!, los barberos si existen, lo que pasa es que esas personas no
vienen hacia
mi.
* ¡Exacto! - dijo el cliente - ese es el punto, Dios SI existe
lo que pasa es que las personas no van hacia El y no Lo buscan, por
eso hay tanto dolor y miseria
Enviada
por Patricia Delgado