Esta noche el viento no sopla, las olas están tranquilas, dejo perder mi mirada en el horizonte buscando respuestas. Que he hecho!!!! Cierro los ojos y recuerdo sus palabras, cuantas veces caminamos juntos, cuantos momentos compartidos. El, sentado acá junto a mí, y yo guardando silencio pero distraído, estaba entretenido pensando en pequeñeces, me distraje y no comprendí el valor de sus palabras. Que tonto fui, cuanto tiempo deje escapar. Abro los ojos para contemplar nuevamente la noche. El frió comienza a penetrar mis huesos y es ahí donde no resisto mas y rompo a llorar. Mis lágrimas mojan mi rostro, mis manos tapan mi cara, la vergüenza me consume. Te falle, me falle, y ahora estoy aquí en medio de la nada. Nadie se atreve a decirlo, pero se que todos lo piensan. Como fui capaz de fallarle, se suponía que era mi amigo. Me encierro nuevamente en el pasado, busco la seguridad y la confianza en lo que realmente creo que conozco. Me alejo, vuelvo al principio de donde no debí haber salido. Así hubiera hecho todo más fácil. A nadie tendría que rendir cuentas por mis actos, estaría aun en el anonimato. Miro mis manos y las contemplo, y me doy una respuesta que me consuele: manos fuertes y torpes, hechas para el trabajo, no para dar abrigo, no para sustentar al afligido., no aptas para seguirte. ¿Por que respondí a tu voz? ¿Que me impulso a seguirte? En que estabas pensando cuando me elegiste a mí. No te percataste de lo torpe que soy. Soy puramente emocional, soy reactivo, explosivo, malgeniado, apresurado. ¿Por que me elegiste, habiendo tantos y mejores que yo? Ya no hay vuelta atrás, ya lo hecho, hecho esta. Mientras limpio mis lágrimas doy un vistazo a mí alrededor. Me doy cuenta que esta noche ha sido otra mas sin resultados. En la barraca no hay nada. Todo continúa vacío, como el día en que partiste.
Pero cuando la fe te ha atrapado, te envuelve en una verdad que por mas que trates negar no logras hacer que te suelte. Es una fe reveladora, que da esperanza, que te conforta, te apasiona, que te da la seguridad de caminar por encima de los imposibles. Frústrate, llora, niégalo, regresa a tus pasiones si quieres,
goza el desorden, pero no olvides que su mirada se ha fijado justo en
ti, convirtiéndose quizás como en el cuadro de la Mona ¿Qué confortado es saber que es Jesús quien regresa por ti?. Te recuerda con su voz, que te ha amado, que te escogió y te aparto para El. Jesús te espera con la cena servida, te da el pan de vida y el pez que sin el ya no puedes pescar. Saben, la negación no hace referencia únicamente al acto de decir no, sino también, a las actitudes que hablan contrario a lo que predicamos. Mi negación es, no dejar que la imagen de Cristo brille en mi vida, es opacar la luz de verdad que Dios depósito en mi. Mi negación es, pretender que alcanzo la meta por mis propias fuerzas. Pido perdón pues mis actos han negado de mi amor por Cristo. Pero mi pasión continua ardiente por El. Aun permanezco cercana a la orilla, así que he podido oír nuevamente voz que llama para compartirme de su cena. " Simón, Hijo de Jonás, ¿me amas?" (Juan 21:15-17) Por Juliana Ramos Enviado por Rocío Mirón |