El Aguila y la Tortuga

Cansada la tortuga de arrastrarse siempre por el suelo, le rogó al águila que la levantase en el aire lo mas posible. El águila para complacerla la asió entre sus garras y la levantá hasta mas arriba de las nubes, entonces la tortuga exclamó enchida de vanidad.
¡Que despreciables me parecen ahora todos los animales de la tierra!
¡Con cuánta envidia me han de mirar!
Enojada el aguila por aquella vanidosa presunción soltó de entre sus garras la tortuga, que fue a dar contra unas peñas y se hizo pedazos.

Los que se engríen cuando la buena fortuna los levanta muy alta posición, estan en peligro de caerse y matarse.

Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes

 

Enviadas por: Pablo Maldonado