Cuenta la historia de un niño que había tallado un barquito de madera, le costo varios días pero cuando lo termino era la persona mas feliz del mundo. Una tarde de tormenta el chico decide probar su barquito en el agua, la lluvia era muy fuerte, el barquito se le fue de las manos y callo en un desagüe. El pobre niño entristeció. Días después paseando vio en la vidriera de una tienda de antigüedades su barquito que estaba en venta, ahorro con mucho esfuerzo para comprarlo y cuando tuvo la plata lo compro, al salir de la tienda dijo -Ahora eres doblemente mío- una porque te hice y otra porque te compre. Acordare que somos doblemente de Dios: una porque nos hizo ya que el es nuestro creador y otra porque mando a su único hijo para que volvamos a ser suyos.
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