|
Recuerdo que un invierno
mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero
luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol
le brotaron renuevos.
Mi padre dijo: "Estaba
yo seguro de que ese árbol estaba muerto". Había perdido todas las hojas
en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como
si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida.
Pero ahora advierto
que aún alentaba la vida en aquel tronco". Y volviéndose hacia mí, me
aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol
en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso.
Nunca tomes las más
importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera.
Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".
Enviado
por: Fernando Juarez de Argentina
|