Hola: Mi nombre es Pamela
Y. M., tengo 17 años, vivo en Argentina, la provincia de Misiones,
ciudad de Oberá. Mi iglesia es ¨Iglesia Evangélica Bautista
de las Américas¨. Me gustó mucho la página y
deseo de todo corazón que la paz de Nuestro Señor Jesucristo
reine en sus corazones.
Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser: siempre estaba
de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir.
Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía:
"Si pudiera estar mejor, no estaría en la tierra".
Su profesión era Gerente, y como tal era único porque
tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante
en restaurante por los cuales él fue
trabajando. La razón por la que las meseras seguían a
Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: Si un empleado
tenía un mal día, Pepe
estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo
de la situación. Ver este estilo realmente me causó curiosidad.
Así que un día fuí a buscar a PEPE y el pregunte:
No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo
¿Cómo lo haces?... Pepe respondió:
"Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo,
Pepe, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o
puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor".
"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima
o aprender de ello. Escojo aprender de ello". "Cada vez que
alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo
señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo
de la vida". Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
"Sí lo es", dijo Pepe. "Todo en la vida es acerca
de elecciones cuando quitas todo lo demás, cada situación
es una elección". "Tú eliges cómo reaccionas
ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará
tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o de
mal humor". "En resumen, TÚ ELIGES CÓMO VIVIR
LA VIDA".
Reflexioné en lo que Pepe me dijo... Poco tiempo después,
dejé la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos
contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que
hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.
Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo
algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante; dejó
la puerta de atras abierta y una mañana fue asaltado por tres
ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano
temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación.
Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte,
Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una
Clínica.
Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia
intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala
en su cuerpo. Me encontré con Pepe seis meses después
del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió:
"Mejor que nunca!!!". Le pregunté qué pasó
por su mente en el momento del asalto. Contestó: Lo primero que
vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta
de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que
tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía
elegir morir. Elegí vivir". ¿No sentiste miedo? Le
pregunté. Pepe continuó: "Los médicos fueron
geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me
llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los
médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía
leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar
una decisión. ¿Qué hiciste? pregunté. "Bueno,
uno de los médicos me preguntó si era alérgico
a algo y respirando profundo gri! té: - Si, a las balas - Mientras
reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como
si estuviera vivo, no muerto".
Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero
sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día
tenemos la elección de vivir plenamente; la ACTITUD, al final,
lo es todo. Ahora tienes dos elecciones: 1. Eliminar este mensaje. 2.
Enviarlo a quien aprecies. Y recuerda, sólo se frustran aquellos
que dejan de ver la parte positiva de sus resultados y de la vida...
Yo escogí la 2:
Enviarlo a quienes aprecio.
Les mando un abrazo.