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Hace
mucho tiempo caminaba por el sendero de la vida y encontré un letrero
que decía: “Tienda del Cielo”, me acerqué y la puerta se abrió lentamente,
y cuando me di cuenta, estaba dentro de ella.
Vi muchos
ángeles parados en todas partes, uno de ellos me entregó una canasta y
me dijo: ¡Ten compra con cuidado, todo lo que el cristiano necesita en
la vida!
Primero
compré Paciencia; el Amor estaba en la misma fila, más abajo estaba la
Comprensión que necesitaba. Compré dos cajas de Sabiduría y dos Bolsas
de Fe. Me encantó él empaqué del Perdón, que estaba debajo de un letrero
que decía: esencial.
Me detuve
en el estante de Propósitos y Planes, y tome de los más sólidos para ayudarme
en el camino de la vida.
Yo tenia
casi lista mi canasta, cuando recordé que necesitaba Gracia y que no podía
olvidar la Salvación, que además siempre es Gratis.
Caminé
hacia el cajero para pagar la cuenta, pues creí que ya tenia todo lo que
el cristiano necesita, pero cuando llegaba vi la oración, y con ella deje
repleta mi canasta por que sabia que cuando saliera la iba a usar. La
paz y la felicidad estaban cerca de la caja y solo las veían quienes llegaban
allí, con la canasta llena; la alegría colgaba del techo y arranque mucha
para mí.
Llegué
al cajero y le pregunté: ¿cuánto le debo?... me sonrío y me contesto:
¡Lleva tu canasta donde vallas!...Sí, pero ¿cuanto le debo?... me sonrío
de nuevo y me dijo: “No te preocupes, Jesús pagó tu cuenta hace mucho
tiempo”
Enviadas
por: Francisco Zambrano
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