Hoy me desperté como siempre un poco desanimada, con pocas ganas de salir, pero me arreglé y me dispuse a vivir mi rutina de todos los días en el colegio a una velocidad de 5 Km. por hora, ya que estaba desanimada no podía ir más rápido.
Una vez allí todo se veía normal mi maestro de Matemáticas como siempre se enojó conmigo sin motivo.
Por fin salí del colegio cansada y hambrienta, caminando de camino a casa, se me acerca un niño pidiéndome misericordia que le diera algo de dinero porque le habían robado y si llegaba a su casa sin dinero su papá le regañaría y le pegaría, con llanto en sus ojos me rogaba que lo ayudara, pero lo único que tenía se lo di y el pequeño con sonrisa en sus labios, me dijo que era lo que le habían robado, yo le sonreí aunque por dentro decía ahora tendré que irme a mi casa a pie, pero no me importó.
Seguí caminando y al imaginarme como Dios pudo hacer tan Hermosa creación, tan perfecta, que no me di cuenta que ya estaba llegando a mi casa, entre y salude a mamá, a papá y a mi hermana como es costumbre, aún que me pareció extraño ver a mí papá en casa y almorzando con nosotros y así fue, almorzamos y después de ver la televisión juntos en familia, y en ese momento me di cuenta que desde ese momento ya empezaba mi día especial, ya cansada me fui a mi cuarto a dormir y a esperar que ese día especial llegue. A media noche mientras dormía me vi en un desierto donde al final se veían 2 puertas, caminé y mientras más caminaba a la puerta, la puerta se alejaba mas para llegar a ellas, ambas estaban cerradas una de ellas era enorme, parecía de oro ya que brillaba tanto que mi reflejo se veía en ella y la otra era una puerta pequeña de madera aunque se la veía con un acabado delicado pero no dejaba de ser sencilla pero me llamo mucho la atención la otra puerta que era de oro y era lógico que iba a entrar a la puerta de oro que al igual que la puerta de madera tenia un letrero que decía Bienvenido a casa, aunque está era de luces que parpadeaban, y la otra tenia el mismo acabado que la puerta, pero eso sí la puerta era muy sencilla, pero me daba cuenta que pocas personas entraban a ese puerta y al mirar a la puerta ancha entraban muchas personas muy felices cantando y riendo mientras que en la otra entraban personas muy tristes y llorando buscando a alguien de los consolara, pero lo más extraño es que ellos al estar cerca de la puerta su tristeza se iba y se convertía en alegría y eso aumento mi curiosidad y quise también entrar pero definitivamente me llamo más la atención al puerta que aparentemente reflejaban felicidad. Así que me decidí entrar a la puerta ancha, una vez allí dentro parecía que había una fiesta, mucha gente bailando, otros bebiendo, otros jugando y me les acerque, reconocí a mis amigos del colegio, estuve con ellos divirtiéndome un rato, bromeando a veces, hasta que vi hipocresía en ellos y me retire y seguí caminando, mas adelante vi a mi novio en pleno romance con mi mejor amiga, se me partió el corazón pero no quise reaccionar porque más adelante vi a Carlos un amigo del colegio que yo le gustaba y si que me aproveche de esa situación para jugar un rato con él, pero en realidad de esa relación salí herida y sentí que yo había sido la víctima. Vinieron a mi mente todas mis desilusiones que en realidad eran maldades que dañaban mi dignidad, siempre hacia lo que me daba la gana, jugaba con todo el mundo, con mis padres, amigos, maestros, vecinos, y hasta llegar el punto de jugar con mi propia vida no quería ya vivir más ese mundo de hipocresía de mentira, de sexo, de amistades falsas, de decepciones que solo te atan para destruir y así acabar tu vida, corrí desesperadamente en busca de una salida porque estaba arrepentida de haber entrado en la puerta de oro ya que todo aquí es apariencia es superficial nada es real, todo es fantasías llena de engaños y de trampas envueltos con hojas para que no las veas y caigas y mueras con ellas. O como pájaro engreído que se muere en invierno y sin ninguna esperanza de sobrevivir. Seguí caminando y el camino parecía interminable veía cientos de rostros y miles de voces que me decían: No te vayas que estás en tu casa, sigue aquí viviendo de la vida fácil y alegre que te gusta vivir, todos se reían a carcajadas como burlándose de mí esta vida no me gusta ¡Quiero salir de aquí!, ¡Señor ayúdame!. Viendo que no tenía salida me desesperé corrí y corrí para encontrar alguna salida, pero no encontré nada, era tanta mi desesperación que hasta pense en ya no vivir más, pues no soporto más este mundo me ata, me atrapa, me envuelve pues ya no se que hacer. Era tanta la desesperación por huir de ese lugar que en un momento sentí que mis fuerza me abandonaban que se quedaron atrás en ese lugar tan libre, pero al mismo tiempo tan desesperante y horrible, y no pude más caí al suelo llorando con una desesperación, y en ese momento grite ¡Señor por favor sácame de aquí te necesito! Y al levantarme con lagrimas en mis ojos mire al suelo vi mis pisadas, y mis pisadas eran extrañas yo tenía zapatos pero las pisadas parecían que yo llevaba zapatilla, pero eso no me importaba yo lo único que quería era salir de aquí, así que volví a correr pidiendo que alguien me saque de aquí. Y corrí, pero me quede sin fuerzas y mi caminar se hizo cada vez más lento y cuando estaba apunto de darme por vencida vi a lo lejos una luz y me dije: - Por fin una luz entre tanta oscuridad. ¡Exclame!, mis fuerzas se duplicaban al ver hacia aquella que parecía ser la salida. Cuando llegue vi los destellos del sol, pero me entristecí porque a lo que había llegado era a un abismo que si tenia otro extremo no muy lejano pero imposible para un ser humano poder saltar. Pero lo que más me llamo la atención que en el filo del abismo había una enorme cruz de madera con las mismas características de la puerta de madera que vi antes de entrar a este lugar y lo más extraño que la cruz estaba con el mismo acabado, pero eso no me dio aliento, hasta que comenzó a ocurrir algo sorprendente, de pronto mis ojos presenciaron al otro lado del abismo la misma puerta que había al inicio del recorrido y me sentí tan mal, así que solo suspire y exclamé con una melancolía profunda; Por qué tuve que venir aquí, estoy tan arrepentida, verdaderamente me hubiera gustado saber que había detrás de la puerta de madera, Pero porque personas tristes entraban a la pequeña puerta y al estar frente a la puerta les cambiaba el rostro, la tristeza que ellos tenían les convirtió después en alegría, quizás detrás de esa puerta iba a ser distinto y no hubiera pasado por este dolor que pase me pregunto que había detrás de esa puerta. Iniciaba mi retirada, cuando de repente se escucho un ruido y un temblor que de verdad me asuste, era muy fuerte, volví mi mirada a tras y mis ojos no podían creer lo que veía. La cruz se estaba cayendo y parecía que se iban a caer al abismo, pero me quede maravillada cuando vi que aquella cruz había quedado como un puente, era justo el ancho del abismo, me volvió el alma al cuerpo, mi corazón volvió a latir, y así que sin pensarlo dos veces corrí por el puente que había hecho la cruz hacia el otro lado del abismo. Corrí hacia la puerta de madera, mientras más rápido corría ya estaba más cerca de la puerta y al estar hay la abrí. Sin darme cuenta ya caminaba por el sedero de la vida era un lugar hermoso, un césped lleno de flores, y cada flor tenia su nombre las rosas rojas decían Amor, las amarillas Paciencia, las verdes Esperanza, las blancas Paz, las azules Confianza, - ¡Yo no sabía que las flores tenían esos nombres!, y más adelante en una esquina vi a un hombre de blanco con una canasta y él me dijo - ¡Coje todas las flores que quieras!. Así que cogí la Paz, para dársela a este mundo que solo en guerras, peleas están; luego cogí la Paciencia, para que todo este mundo viva en amor; y más adelante cogí el Amor para que todos se amen unos a otros y que nunca más haya peleas, ni guerra que todos vivan en armonía; pero sentía que me faltaba algo; la Esperanza así que la agarre, para cuando tenga problemas hay esta la esperanza para darme fuerzas y seguir viviendo en este mundo que esta tan herido. Seguí caminando con mi canasta llena de flores, y es algo increíble ver un paisaje único de verdad nunca vi otro igual, las flores eran hermosas y ellas daban un perfume exquisito, y al dar un paso y al mirar al suelo veo cuatro pisadas, las mías, pero no entiendo hay dos pisadas más, pero lo mas extraño que no tenía miedo me sentía segura y sabia que no estaba sola pero una fuerza mayor me decía: Camina, no te detengas y no mires atrás. Yo me preguntaba porque razón no podía mirar atrás pero igual no me interesaba ni mirar atrás y mucho menos regresar. Yo saltaba de alegría con mi canasta, cantando, riendo, nunca me había sentido así y este camino era muy distinto al camino que deje atrás. A lo lejos yo vi una especie de mensaje, letrero, no sé que, pero me indicaba algo que no entendía y el letrero decía: BUSCA; ¡Busca! Pero que podría buscar aquí este lugar era maravilloso, aunque no entendía los que aquel letrero me decía pero esta tenia una flecha, así me seguí el camino que la flecha me indicaba. No me sentía sola sentía como que alguien caminaba conmigo y me llevaba de la mano pero yo sabía que estaba sola pero no me importó porque sabía que estaba segura en este lugar y en unos segundos escuche una voz que me decía: Sigue, sigue tu camino. Y vi a muchos hombres que al pasar me miraban y me sonreían y al deleitar el bello paisaje vi el cielo y unas nubes bien blancas y en el cielo se veía unas lindas palomas blancas que una se paro en mi dedo y la acaricie y luego voló hacía donde esta su familia que los estaba esperando. Y es cuando me acorde de mi familia, como me hubiera gustado que ellos estuvieran aquí y me puse muy triste al recordar a mi familia, pero, la alegría de las personas de blanco me alegraron mucho y continúe mi camino y sin darme cuenta ya estaba cantando, saltando y riendo con ellos. Y seguí caminado y de pronto volví al ver otro letrero que decía A; ¡A! he... no entiendo que significa esa ¡a! pero seguí la flecha y seguí con mi camino. Mientras que caminaba seguía pensando en ese letrero que había visto antes y seguí mi camino, pero seguía viendo las pisadas aparte de las mías, de nuevo escuche la voz que me decía: -Hijo siegue tu camino ¡hijo! por qué me habrá llamado hijo, pero no lo entendía así que camine y vi un árbol de manzanas y en el tallo decía manzanas gratis así que cogí unas cuantas para el camino y al voltearme para seguir mi camino vi otro letrero que decía DIOS...; -DIOS... ¡no entiendo! me detuve un segundo y me puse a pensar el significado que tenían esas tres palabras, y caminando casi cabisbajo al alzar la vista vi una puerta de oro y aquella puerta decía CIELO. Pero al estar frente a esa puerta medito y pienso y es cuando entiendo el significado de esas tres palabras que me indicaban en todo el camino y al unirla decía: BUSCA A DIOS... Después de saber el significado de estos letreros mire, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí fue la de un hombre que me decía entra que esta en tu casa, al principio me dio miedo de entrar porque pensaba que iba a entrar a la puerta que yo dejé atrás pero él me decía no tengas miedo que estás en casa; y él me entrega unas flores azules y él me dijo te olvidaste de coger la Confianza que te doy cuando estás conmigo y al entrar vi a muchas personas de blanco que mientras que yo entraba ellas me daban paso para entrar y todos ellos me daban la bienvenida. Vi a un Señor sentado en su trono rodeado de una luz muy intensa y en sima de Él vi un hermoso arco iris semejante a la esmeralda. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; junto al trono. Y alrededor del trono había ángeles y ellos decían a gran voz Santo, Santo eres... Cuando escuche que un ángel que toco una trompeta y vi entrar a un Señor con barba y pelo largo y se me acercó y me llamo por mi nombre y me dijo ven acércate que Él té esta esperando. Y me di cuenta que quien estaba sentado en el trono era Dios y los ángeles se le inclinaba y lo adoraban y al alzar la vista vi que una nube que cubría su rostro y solo le podía ver sus manos y pies, Dios llamo al Señor que estaba a mi lado y Él le dijo Jesús Hijo mío tráela a mi presencia, al escuchar como llamo Dios al Señor que estaba a mi lado, lo mires y lo único que pude decirle a Él fue: Gracias Jesús por morir por mí. Yo le pregunte porque me abandonó cuando más necesitaba y Él me contestó: Siempre estuve contigo nunca te deje sola y yo le pregunte: - Y cuando tenía problemas donde estabas ya no sentía que estabas a mi lado yo caminaba sola ya no veía tus pisadas. Y Él me contestó siempre estuve contigo pero ya no caminaba a tu lado sino te llevaba cargando y también cuando estaba caminando por el lugar de flores yo estaba contigo y yo te decía que sigas, lo recuerdas. ¡Ah! Con razón que estuve tranquila aún que con un poco de miedo pero me sentía segura al caminar por ese lugar tan hermoso y Él me dijo: sabes porque no estabas tan segura y con confianza, es porque te olvidaste de recoger la flor que era de la Confianza, pero aún así yo estaba contigo para darte confianza, ¡si lo sentías verdad!, Claro que sí, en el fondo yo me sentía segura y feliz. Y le agradecí por tan hermosa creación y por estar siempre conmigo. Y al agradecerle desperté. Y es cuando le di sentido a mi vida las cosas hermosas que Dios tenia para mí. Gracias Señor por tus maravillas. Y esa experiencia para mí fue como si que hubiera ido de CAMINO AL CIELO
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