"Somos
más que vencedores por medio de aquel que nos amó..."
Somos
hijos de Dios y por lo tanto vencedores por medio de Él.
Nos ha dado el poder para vencer
toda tentación, todo desanimo, toda adversidad, por
que en la cruz tomó la victoria sobre la muerte y sobre
toda obra del mal y lo hizo pensando en nosotros, en darnos
vida, una vida en abundancia.
Pero hay obstáculos en nuestro
camino muchas veces que nos impiden vivir todo el tiempo en
esa vida que tenemos en Él. La tenemos, Él la
ganó para nosotros, pero vivimos como si no la tuviéramos...
¿Por qué?
Satanás sabe que no nos puede detener
ya con ciertas cosas que dejamos atrás, todas las cosas
son nuevas en Cristo y ya no vivimos en el reino de las tinieblas,
sino que pasamos a ser del Reino de la luz, el Reino de Dios.
Pero si tan solamente consigue que le demos un lugarcito a....
como decirlo... a un gran enemigo para el cristiano: LA
PREOCUPACIÓN... solo así podría
paralizarnos o quitarnos ese gozo y el vivir esa vida plenamente.
La preocupación, pariente de la ansiedad, el afán,
la inquietud. Son enemigos número uno para nosotros
los hijos de Dios. Si por algún motivo te sientes estancado,
cuida y revisa que ninguno de estos males esté afectando
tu vida.
"Por demás es que
os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a
reposar, Y que comáis pan de dolores; pues que a su
amado dará Dios el sueño." Salmos 127.2
Hay muchas cosas que nos preocupan, que nos hacen estar ansiosos
por una respuesta, por una solución, que nos hacen
afanar, esto quita nuestra mirada del Señor, por lo
tanto, a veces sutilmente, debilita poco a poco nuestra confianza
y nuestra fe. Hace quitar nuestros ojos, en quien deben estar
puestos: El autor y consumador de la Fe (Hebreos 12:1,2).
1. La preocupación nos quita la paz,
hace perder el gozo en el servicio y en el trabajo:
"pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose,
dijo: Señor, ¿No te da cuidado que mi hermana
me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada
y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo
una cosa te es necesaria; y María ha escogido la buena
parte, la cual no le será quitada.
El secreto de un servicio eficaz, está
en tener los ojos puestos en Jesús, los oídos
atentos a su voz y a sus enseñanzas, a lo que
él realmente quiere, a lo que Él está
pidiendo, como nos dice la palabra: "Si Jehová
no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia."
(Salmos 127:1)
Pero cuando pasamos tiempo con Él (escogemos la buena
parte, como María) estaremos capacitados por Él,
para hacer lo que Él está pidiendo de nosotros.
2. Otras veces no debemos afanamos y preocupamos
por la provisión y más aún por las cosas
que vamos a necesitar.
Pero
en Mateo 6 Jesús mismo nos dice:
"Por tanto os digo: No os afanéis
por vuestra vida, qué habéis de comer o qué
habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué
habéis de vestir. ¿No es la vida más
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26-Mirad
las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen
en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No
valéis vosotros mucho más que ellas? 27-¿Y
quién de vosotros podrá, por mucho que se afane,
añadir a su estatura un codo? 28-Y por el vestido,
¿por qué os afanáis? Considerad los lirios
del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29-pero
os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió
así como uno de ellos. 30-Y si la hierba del campo
que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste
así, ¿no hará mucho más a vosotros,
hombres de poca fe? 31-No os afanéis, pues, diciendo:
¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué
vestiremos? 32-Porque los gentiles buscan todas estas cosas;
pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad
de todas estas cosas. 33-Mas buscad primeramente el reino
de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán
añadidas.34-Así que, no os afanéis por
el día de mañana, porque el día de mañana
traerá su afán. Basta a cada día su propio
mal." Mateo 6:25-34
3.
No hay lugar para la preocupación, siendo
dirigidos por el Espíritu Santo: "Cuando
os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las
autoridades, no os preocupéis por cómo o qué
habréis de responder, o qué habréis de
decir; porque el Espíritu Santo os enseñará
en la misma hora lo que debáis decir." Lucas 11:11,12
Cuando
debemos enfrentar situaciones difíciles,
o creemos que necesitamos defendernos, y nos preocupamos por
como hacerlo, que decir, que responder... Dios nos insta a
no preocuparnos, sino a confiar que en ese mismo momento el
Espíritu Santo pondrá en nuestra boca el decir
las palabras indicadas para que su propósito y voluntad
sea cumplido.
La preocupación puede ser la raíz de un estancamiento,
de debilitamiento, falta de fuerzas, decaimiento... Por que
cuando nos preocupamos en demasía, le damos lugar a
la desconfianza y abandonamos la fe.
Por eso te aliento a que entregues en
oración al Señor toda
preocupación, toda ansiedad que te perturba, que te
detiene y seas desafiado a confiar plenamente
en la guía y dirección de Dios
sobre tu vida. El Señor ha fijado sus ojos sobre tí
y ha dicho: te enseñaré el camino por el cual
debes andar.
Dios te bendiga grandemente.
Yanina Di Natale
granejercito@softhome.net
|