Y conoceréis la verdad y la verdad os hará
libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos y jamás
hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú:
Seréis libres? Jesús les respondió :
De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado,
esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para
para siempre; el hijo sí queda en la casa para siempre.
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente
libres. Juan 8 :32- 36
¿Quién eres tú?
Esa es una pregunta importante; tu respuesta demostrará
lo que crees acerca de ti mismo y cómo te sientes respecto
a ti mismo. Tómate tiempo ahora para contestar esa
pregunta. ¿Quién eres?.
¿Tú respuesta incluye
cómo se siente Dios con respecto a ti o cómo
él determina tu valía? Satanás y sus
demonios tienen dos deseos nefastos: primero, engañarte
en cuanto a quién es Dios y segundo, engañarte
en cuanto a lo que Dios cree de ti. Satanás sabe que
si logra hacerte creer una mentira, podrá controlar
tu vida.
Cuando te dices a ti mismo;’’no
puedo hacer nada bien’’ o ‘’no puedo vivir para Cristo, fracasaré’’,
estás creyendo las mentiras del enemigo. Nuestra identidad
es muy importante porque controla la manera en que nos comportamos.
Por ejemplo, si crees que eres feo y estúpido, estás
menos dispuesto a ocuparte de tu cuerpo y a tratar de esforzarte
en tus estudios. Desarrollas la clase de actitud del ‘’¿Para
que?’’. Si te ves a ti mismo como un pecador empedernido ¿Cómo
crees que vivirás? ¡probablemente peques más!
‘’Porque cual es su pensamiento en su corazón,
tal es él’’ (Proverbios 23:7).
Tendemos a tomar la identidad
por lo que parecemos o por lo que hacemos. ¿ Pero lo que tú
eres, está determinado por lo que haces o lo que haces
está determinado por lo que eres?.
La segunda declaración es la correcta. Nuestra identidad
está dada por lo que Jesús hizo por nosotros,
no por lo que podamos hacer nosotros por él. Si lo
piensas detenidamente ¿qué podemos hacer para Jesús
que no provenga del poder del Espíritu Santo de Dios?
‘’Yo soy la vid, vosotros los pámpanos.
El que permanece en mí y yo en él, éste
lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer’’. Juan 15:5
Nuestra esperanza en crecimiento,
significación y llenura como cristianos está
basada, no en nuestras capacidades académicas o nuestros
logros atléticos sino en comprender quienes somos como
hijos de Dios. Segunda de Corintios 5: 16- 17 dice: ‘’ De
manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos
según la carne; y aun si a Cristo conocimos según
la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno
está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas’’.
|