Desde hace algún tiempo me llama la atención
lo propensos que somos los seres humanos a dejarnos engañar
por burdas imitaciones de la realidad. A través de
un simple movimiento en la puntuación, o mediante
el sutil cambio del significado de ciertas palabras, se
inicia un interesante proceso de reconfiguración
en nuestra comprensión del mundo, cuyo resultado
es mayormente negativo.
Cuando cumplí 10 años de edad mi tía
me trajo un obsequio, y al abrir el colorido envoltorio
de la caja no pude menos que saltar de alegría. ¡Un
par de zapatillas Adidas! Inmediatamente me las puse y comencé
a disfrutarlas... hasta que me di cuenta de algo: la marca
del calzado no era Adidas, ¡sino Adalid! ¡Ay!
¡Qué decepción! Aunque lo utilicé
hasta que se gastó (¡y no le dije nada a mi
tía!), ya no le adjudicaba el mismo valor. El diseño
con las clásicas 'tres tiras', el isologo con las
'tres plumas'... todo era parecido, pero no original.
Más allá de
esta anécdota de mi niñez, considero que muchas
veces cometemos errores graves de interpretación
en cuatro aspectos fundamentales de la vida. Solemos confundir:
a).- Contentamiento con Resignación, b).- Amor con
Pasión, c).- Gozo con Alegría, y d).- Fe con
Creencia. Me explico:
a).-
Contentamiento: soñar, proyectar
y ambicionar lo mejor, al tiempo que transito la rutina
diaria con un constante espíritu de agradecimiento
y satisfacción. ¡Vivir un día a la vez!
b).-
Amor:
dar, pensar en el otro, expresar la plenitud de los sentimientos
y las emociones mediante una firme voluntad comprometida
con mi prójimo. El amor debe ser apasionado, pero
la pasión no siempre implica amor.
c).-
Gozo: mezcla de alegrías y tristezas,
delineada por la firme convicción y el renovado optimismo
que produce conocer el propósito por el cual estoy
en la tierra. Conocer mi destino... ¡y mantener el
rumbo pase lo que pase!
d).-
Fe: involucra el hecho de creer, pero va
un paso más allá: me lleva a involucrarme
y comprometerme con el Objeto de mi fe de manera integral.
Como decía San Agustín: creo para comprender,
y comprendo para creer mejor.
El libro de Proverbios de
Salomón dice:
"Educa al sabio, y aumentará
su sabiduría; enséñale algo al justo,
y aumentará su saber. Todo el que quiera ser sabio
que comience por obedecer a Dios; conocer al Dios santo
es dar muestras de inteligencia "(Pr
. 9.9-10).
Para evitar caer en las
redes de la confusión y tomar buenas decisiones,
precisamos algo más que una mente inteligente...
¡necesitamos sabiduría! Suena parecido, pero
no es igual.
Enviado por: CRISTIAN FRANCO - www.cristianfranco.org