| Estos últimos meses han
sido un "correr tras lo que sigue" sin olvidar lo
importante que hay que hacer. Concierto tras concierto y con
mas trabajo, mas problemas se presentan. Lo que me sorprende
grandemente es que cada vez que se presenta un problema nuevo
me doy cuenta de mi incapacidad para resolverlos. Por mas
que trato de tener el control de las cosas llega el punto
donde sé que si no se mueve la mano de Dios, no llegare
a ningún lado. Asombrosamente hemos visto su mano en
cada situación.
Cada vez que la vida se pone dura, recuerdo las diferentes
ocasiones cuando mi esposa y yo estábamos estudiando
y a pesar de trabajar, llegaba el día de pagar la colegiatura
sin ningún quinto en la bolsa. Nadie sabia de nuestra
dura situación económica sin embargo fueron
muchas las veces que llegó alguien que sin saber nuestra
situación y alegando que Dios le había hablado,
nos daba exactamente el dinero que necesitábamos para
pagar con tan solo unas cuantas horas antes de que se venciera
el plazo; o las ocasiones en que, por la misma situación,
no teníamos nada que comer y alguien llegaba con la
comida alegando lo mismo. No fueron una, ni dos, ni tres veces...
fueron muchas.
De esto aprendí dos cosas: la primera es que Dios
siempre responde. Y la segunda es que Dios no responde muchas
veces como uno quiere. (¿Porque no nos mando Dios el
dinero todo junto en vez de mensualidades?). Recuerdo lo que
dice mi pastor: Dios nunca llega tarde ni temprano... ¡ah
pero que sustos me ha metido!
Siempre escribo estas líneas pensando en sembrar algo
en aquellos que las leen y esta no es la excepción.
Quizás tu situación es desesperada: no te preocupes,
Dios aun tiene el control. Por mas que creas que los problemas
se han salido de proporción en realidad no lo ha sido
así. Dios tiene el control.
Mateo 19:26 Y mirándolos Jesús, les dijo:
Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es
posible.

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