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Los
dos visten de negro y usan lentes oscuros. Caminan sin
prisa, y cualquiera, se daría cuenta que están
profundamente preocupados.
El
largo pasillo tenebroso y siniestro, se dibuja ante
ellos como una premonición de lo que les espera
mas adelante, en cuestión de instantes. Casi
no hablan, pero los dos sienten lo mismo. Ese sentimiento
agobiante e insoportable: el miedo. Uno de los dos individuos
rompe el silencio.
-¿Quién
se lo dirá al Jefe? El otro casi no contesta,
solo se le oye un murmullo. Un rezongo, tal vez. Acaso
porque sabe que lo inevitable es inminente.
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Cruzan
el frío pasillo y la compuerta se abre en medio de
un chirrido lúgubre. Casi no hay oxígeno y la
atmósfera está viciada. Los oscuros visitantes
solo ven el imponente sillón rojo de espaldas. Apenas
divisan la silueta de su superior en medio de una espesa bruma.
Uno de los hombres de negro, está sudando. El otro,
apenas puede respirar del miedo.
El
Jefe no pregunta, solo espera en silencio el reporte.
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-No
pudimos... - el hombre se arregla la garganta- no pudimos
hacerlo. El Jefe sigue de espaldas, no ha dicho nada,
pero ellos saben que está muy enojado. Suele
perder el control cuando oye que una misión ha
fallado. Por eso, los hombres de negro, están
temblando. Pero esta vez no hay gritos, no hay histeria.
El Jefe sigue de espaldas y se percibe una honda frustración
en sus palabras. Suena cansado. Apenas, casi imperceptiblemente,
mueve sus huesudos dedos.
-Tiene
que tener algún punto débil -dice- algún
talón de Aquiles. Están seguros que lo
probaron todo?
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-Todo,
Jefe. Lo hemos llenado de tentaciones las veinticuatro horas,
tratamos de hacerle sentir culpa y autocompasión pero
sin resultados. Tratamos de llenarlo de odio y resentimiento,
pero el desgraciado tiene un anticuerpo. Todas las armas están
agotadas con él.
-Tiene
que tener alguna debilidad! -dice el Tenebroso Jefe mientras
cierra su puño derecho- recuerden que es sólo
un jovencito. No llega a los veinte el muy maldito. Probaron
con pensamientos impuros y obscenos?, el arma de la pornografía
y la obscenidad siempre los afecta hasta destruirlos!!
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-No
sirve con él. Él vuelve a levantarse cada
vez. Tiene la estirpe de la nueva generación.
Es temerario, es parte del ultimo escuadrón.
Es una amenaza latente contra nosotros. No logramos
quebrarlo, vive en estado de alerta. Es un Zelote.
-Lo
sé, lo sé - responde el jefe entre- dientes-
mientras se sigan levantando jóvenes así,
no tendremos un minuto en paz, y lo peor es que no solo
se defiende sino que el desgraciado ahora también
nos ataca.
-Además
recibe un continuo entrenamiento, Jefe. Un adiestramiento
de guerra. Lo están adiestrando para una lucha
sin cuartel, sin treguas, y si esto continúa,
se levantaran otros como él.
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Arrasarán
los colegios, las universidades, las oficinas. No estarán
jugando al evangelio, serán cristianos llenos de pasión.
Completamente radicales.
-Ojalá
se quedaran entre las cuatro paredes cantando coritos, serían
indefensos. Hemos visto desfilar generaciones enteras de ese
modo. Pobres ovejitas suplicando piedad.
-
Está bromeando?, estos son de los que no se conforman
con reuniones sociales, confraternidades ridículas.
Esta generación tiene sed de conquista y no se detendrán
por nada. Sencillamente son diferentes. Quieren invadirlo
todo en el nombre de Jesucr... bueno, en el nombre de quien
usted ya sabe.
Por
primera vez, el jefe se pone en pie. La bruma sigue siendo
aplastante y densa. Una honda preocupación invade el
lugar. El jefe, mira a sus dos mejores emisarios y les ordena,
con un chasquido de dedos, que se retiren de su vista. Sabe
que está perdiendo y le duele a su endemoniado orgullo.
"No
podemos perder con jovencitos y adolescentes" -piensa-
"perder con teólogos es más dignificante,
pero no con jovencitos".
Nadie
habla en las esferas del averno. No hay nada que festejar,
cuando "la misión" falla. Satanás
contempla su derrota, impotente, y sus servidores tienen miedo,
mucho miedo. Acaso porque saben que una nueva Generación
esta siendo entrenada para vencer o morir en el intento.
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Los
hombres de negro han perdido.
Y
ya lo saben.
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