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Yo -Neil- recuerdo haber aconsejado a una joven cristiana
que estaba pasando por una profunda confusión espiritual,
mental y emocional. Poco antes de empezar a reunirme con ella,
escribió la siguiente oración pero a los diez
minutos trató de suicidarse con una sobredosis de pastillas:
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Amado Dios:
¿Dónde estás? ¿Cómo
puedes dominarlo todo y sin embargo no me ayudas?
Estoy tan dolida y ni siquiera te importa. Si
yo te importara, harías que esto terminara
o me dejarías morir. Te amo pero pareces
tan alejado de mí. No puedo oírte
ni sentirte ni verte pero se supone que crea que
estás aquí. Señor, yo los
siento y los escucho. Ellos están aquí.
Sé que tú, eres real Dios mío,
pero ellos son más reales para mí
en este momento. Por favor. Señor, haz
que alguien me crea. ¿Por qué no
pones fin a todo esto? ¡Por favor Señor,
por favor! Si me amas, déjame morir.
Una oveja perdida
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Hemos conocido a cientos de jóvenes cristianos como
la que escribió esa triste carta. La mayoría
no intentó suicidarse, como ella, pero muchísimos
comentaron sus oscuros deseos de hacerlo. Casi todos admitieron
la presencia de "ellos": esas apremiantes voces
o impulsos interiores que los molestaban, tentaban y se burlaban
de ellos, acusándolos o amenazándolos.
Bien aceptado es el hecho de que la gente lucha con pensamientos
negativos o contradictorios. A menudo advertimos a los jóvenes
que tomaron tiempo para hablar con nosotros que pueden ocurrírseles
ideas como "no vayas, no te pueden ayudar" o que
iban a distraerse pensando otras cosas como "no quiero
ir" o "ya probé eso y no sirvió".
Una persona le escribió a Neil: "cada vez que
trato de conversar con usted o siquiera pensar en conversar
con usted, me cierro por completo. Las voces que hay dentro
de mí aúllan, literalmente: '¡No!' He
pensado matarme para terminar esta terrible batalla que va
por dentro de mí ¡Necesito ayuda!"
Entrevistamos a 1292 cristianos, alumnos de enseñanza
media, preguntando "¿han escuchado "voces"
en su cabeza como si hubiera un yo subconsciente que les habla,
o han tenido problemas con pensamientos realmente malos?"
¡Setenta por ciento dijo que sí! De modo que
si te encuentras batallando con pensamientos tentadores o
acusadores dentro de tu cabeza, no estás solo. Puede
que no le hayas contado a nadie de eso por miedo a que piensen
que estás loco. Quizá te has quedado callado
porque tú piensas que estás loco. Quizá
te hayan enseñado que los cristianos no pueden tener
esta clase de problemas.
Pero llegó la hora de que despertemos al hecho de
que Satanás es real y que sus demonios existen. Si
oyes voces que te atormentan, en tu cabeza o si por las noches
sientes una presencia sombría en tu dormitorio -a cuarenta
y siete por ciento de los encuestados les pasa eso- no estás
loco; estás siendo atacado. Tienes que saber cómo
defenderte contra los fieros dardos de Satanás. Y de
esto se trata este libro.
Muchos cristianos no se quejan de oír voces pero sus
mentes están llenas con tanta confusión que
su diario caminar con Cristo es completamente desalentador.
Cuando tratan de orar empiezan a pensar en millones de cosas
que debieran hacer. No logran concentrarse cuando se sientan
a leer la Biblia o un buen libro cristiano.
Cuando han tenido la oportunidad de servir al Señor
en alguna forma, se rinden debido a los descorazonadores pensamientos
de duda de sí mismos: "no soy un cristiano fuerte";
"no sé bastante de la Biblia"; "soy
demasiado joven"; "tengo demasiados pensamientos
pecadores". En lugar de ser cristianos victoriosos, dinámicos,
llenos de gozo, se arrastran por la vida cubiertos por una
nube, tratando apenas de aguantar aquí hasta que Jesús
venga. Parte de este descorazonamiento es a causa de nuestra
errónea manera de pensar pero puede, también,
reflejar el engaño de parte del enemigo.
CREENCIAS FALSAS PERO MUY COMUNES SOBRE LA ATADURA
¿De dónde vienen las voces malvadas, los malos
pensamientos, los sentimientos de culpa y la confusión?
Tantos jóvenes están hoy atados principalmente
porque no saben las respuestas a esas preguntas. "Viven
de acuerdo a una cantidad de creencias falsas sobre el mundo
espiritual, las cuales deben ser corregidas. He aquí
algunas de las falsedades que creen los cristianos; y Satanás,
¡contento!
1. Los demonios eran activos cuando Cristo estaba en la
tierra pero ahora no andan mucho por aquí. Los
jóvenes cristianos que creen esto después de
leer lo que dice la Palabra de Dios y de ver lo que está
pasando en el mundo, no enfrentan los hechos. El Nuevo Testamento
dice claramente que los creyentes lucharán "contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de
las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12). Pablo
prosigue describiendo cada pieza de la armadura espiritual
que debemos vestir para defendemos contra "los dardos
de fuego del maligno" (versículos 13-17). Si los
poderes espirituales de las tinieblas ya no atacan más
a los creyentes, ¿por qué Pablo nos advierte
contra ellos e insiste en que nos armemos en su contra?
Los poderes y fuerzas sobre los que escribió Pablo,
siguen rondando hoy. Puedes verlos en tu escuela ¿Cuántos
chicos conoces que están metidos en las cosas de la
Nueva Era, los tableros ouija, la astrología, los juegos
ocultistas como Dun-geons andDragons (Calabozos y Dragones),
o en los arreglos musicales con letras diabólicas?
El reino de las tinieblas está aún presente
y Satanás quiere que nuestras vidas sean horribles
evitando que caminemos en Cristo con la frente alta. Si tú
no crees que Satanás y sus demonios están presentes
y activos hoy en día, entonces toda la culpa de todo
lo malo que el diablo nos echa encima a ti y al resto de la
humanidad, la tiene Dios o la tienes tú.
2. No es más que enfermedad mental eso que los
primeros cristianos llamaban actividad demoníaca. Si
uno de tus amigos dice que oye voces interiores o que siente
una presencia sombría en su dormitorio, la mayoría
de los consejeros seculares dirían: "tiene un
trastorno mental; es un paranoico". Muy pocos pensarían
que se trata de un problema espiritual, la actividad de los
demonios de Satanás ¿Por qué? Porque
la explicación natural es lo mejor que esos consejeros
pueden hacer sin creer en Dios ni en la existencia del diablo.
La manera en que el mundo entiende nuestros problemas es
incompleta pues ignora la realidad del mundo espiritual.
No todos los problemas físicos, mentales y emocionales
que sufren los Jóvenes cristianos son específicamente
demoníacos. Sin embargo, ignorar la presencia e influencia
de Satanás y sus demonios dejará muchos problemas
sin solucionar.
3. Algunos problemas son psicológicos y otros son
espirituales. Esta falsa creencia sugiere que el alma
y el espíritu humano están separados, lo cual
no es verdad. No hay problema que no sea psicológico
porque nunca hay un momento en que nuestra mente, emociones
y voluntad no estén, todas, envueltas. Tampoco hay
problema que no sea espiritual porque no hay un momento en
que Dios no esté presente o en que sea seguro sacarnos
la armadura de Dios.
Decir que un problema es solamente psicológico es
querer decir que Dios y Satanás no están envueltos.
Decir que un problema es solamente espiritual es no querer
tomar en cuenta nuestra responsabilidad por la forma en que
debemos pensar, sentir y elegir. Por lo tanto, debemos tomar
en cuenta las influencias psicológicas y espirituales
que obran para poder tratar nuestros conflictos internos.
4. Los cristianos no pueden ser atacados por fuerzas demoníacas.
Esta es una mentira que el diablo quisiera que nos tragáramos
para que bajáramos las defensas en su contra. Si Satanás
no puede, en verdad, tocamos, ¿por qué se nos
instruye a vestimos con la armadura de Dios, resistir al diablo,
afirmamos y estar alertas? Si no podemos ser engañados
por Satanás ¿por qué Pablo habla de nuestra
relación con los poderes de las tinieblas como si fuera
una lucha libre? Se engañan aquellos que dicen que
el enemigo no puede influimos.
5. La influencia demoníaca es evidente solamente
cuando hay conductas violentas, exageradas o pecados graves.
Hoy sigue habiendo casos de actividad demoníaca
como la de aquel terrible endemoniado llamado "Legión"
de que habla Lucas 8:26-39 pero la gran mayoría de
los jóvenes cristianos que sufren ataques espirituales
llevan vidas bastante normales mientras que experimentan graves
problemas interiores para los cuales no se encuentra causa
ni solución. Puesto que piensan que el ataque satánico
solamente afecta a los asesinos o a los que cometen crímenes
sexuales violentos, estas personas comunes y corrientes se
preguntan qué está mal en ellos y por qué
no pueden "andar mejor".
La primera y mejor estrategia de Satanás es el engaño.
Pablo advirtió: porque el mismo Satanás
se disfraza como ángel de luz. así que, no es
extraño si también sus ministros se disfrazan
como ministros de justicia; Cuyo fin será conforme
a sus obras" (2 Corintios 11:14-15). El principal problema
no está en las pocas personas raras o violentas sino
que, antes bien, el sutil engaño e invasión
de parte de Satanás en las vidas de los creyentes "normales"
es lo que nos impide ser efectivos.
6. La liberación de la atadura espiritual es el
resultado de una confrontación de poderes con las fuerzas
demoníacas. La liberación de los conflictos
y ataduras espirituales no es un encuentro de poderes sino
un encuentro con la verdad. Satanás es un mentiroso
y trabajará encubierto a como de lugar pero la verdad
de la Palabra de Dios lo pone al descubierto a él mismo
y a sus mentiras. Sus demonios son como cucarachas que corren
a esconderse en la sombra cuando se prende la luz. El poder
de Satanás reside en la mentira y cuando su mentira
es expuesta por la verdad, se desmoronan sus planes. El poder
de Satanás fue roto en la cruz. Él es un enemigo
derrotado.
Entonces, ¿cómo puede ser tan efectivo? Permíteme
que te lo ilustre con una anécdota de mi niñez.
Cuando yo -Neil- era chico, vivía en el campo; mi
papá nos llevaba a mi hermano y a mí a la granja
del vecino. El vecino tenía un perro pequeñito
que ladraba mucho y me asustaba aún más. Yo
salía corriendo cuando el perrito aparecía ladrando,
mientras que papá y mi hermano se quedaban firmes en
su lugar, ¡adivinen a quién perseguía
el perrito! Yo me subía al techo de la camioneta mientras
el animal me ladraba desde el suelo.
Todos podían ver, menos yo, que el perrito no tenía
poder sobre mí salvo el que yo le daba al no pararme
firme frente a él. Ni siquiera tenía poder para
hacerme subir al techo de la camioneta sino que yo me subía
ahí debido a lo que yo creía. Ese perro me dominaba
usando mi mente, mis emociones, mi voluntad y mis músculos,
todos los cuales estaban motivados por el miedo. Llegó
el momento, por fin, en que me llené de valor, salté
del techo de la camioneta y le tiré una piedra al perrillo.
¡He aquí, salió corriendo!
Satanás es como ese perrito ladrador: engaña
a la gente para que le teman más que a Dios. Su poder
radica en la mentira. Él es el padre de las mentiras
(Juan 8:44) que engaña a todo el mundo (Apocalipsis
12:9) y, en consecuencia, todo el mundo está bajo la
influencia del maligno (1 Juan 5:19).
El diablo nada puede hacer respecto de quién eres
en Cristo pero si logra engañarte para que creas sus
mentiras sobre ti y Dios, ¡te pasaras mucho tiempo arriba
del techo de la camioneta! No tienes que gritar más
alto ni ser más fuerte que el diablo para liberarte
de su control. Basta con decirle la verdad. Cree, proclama
y compórtate según la verdad de la Palabra de
Dios; así arruinarás la estrategia de Satanás.
Esta idea ejerció un efecto espectacular en nuestra
consejería. Sucedía que al dejar al descubierto
un conflicto espiritual de alguna persona que estaba siendo
aconsejada, esto se volvía en un encuentro de poderes.
Las personas perdían la conciencia, salían corriendo
fuera de la sala o empezaban a conducirse como si hubieran
enloquecido. El primer enfoque común era lograr que
el demonio se expusiera a sí mismo para, luego, mandarle
que se fuera. Este proceso era muy difícil para la
persona y, pese a que se progresaba, el proceso tenía
que repetirse.
Hemos aprendido de la Biblia, y de nuestra propia experiencia,
que la verdad, no el poder, es lo que libera a las
personas. El poder de Satanás radica en la mentira;
el poder del creyente radica en conocer la verdad. Tenemos
que ir en pos de la verdad, no del poder.
Además, las personas esclavizadas no son liberadas
por lo que haga el consejero sino por lo que ellas hacen.
La garra de Satanás que apresa tu vida no es quebrada
por lo que crea Neil o Dave o tu pastor o líder de
jóvenes, sino por lo que tú crees. Y lo que
tú crees debe ser la verdad. Fíjate en los siguientes
versículos:
"Y conoceréis la verdad, y la
verdad os hará libres". Juan 8:32
[Jesús dijo] "Yo soy el camino,
y la verdad, y la vida". Juan 14:6
"Pero cuando venga el Espíritu
de verdad, él os guiará a toda la verdad".
Juan 16:13
"No ruego que los quites del mundo,
sino que los guardes del mal... Santifícalos
en tu verdad; tu palabra es verdad". Juan 17:15,17
"Estad, pues, firmes, ceñidos
vuestros lomos con la verdad". Efesios 6:14
"Por lo demás, hermanos, todo
lo que es verdadero... en esto pensad". Filipenses 4:8
Cuando Dios disciplinó por primera vez a la iglesia
de los primeros días (Hechos 5) lo hizo en forma espectacular
y dramática. Dos personas cayeron muertas cuando quedó
al descubierto su pecado ¿De qué se trataba:
drogas, sexo? No, la cuestión era la verdad. Pedro
confrontó a Ananías y Safira: "¿por
qué llenó Satanás tu corazón para
que mintieses al Espíritu Santo?" (Versículo
3). Dios quería que la iglesia supiera que Satanás
el engañador puede arruinamos si logra que le creamos
y vivamos la mentira. Por eso es tan importante que lleves
"cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo"
(2 Corintios 10:5).
LIBERTANDO A LOS CAUTIVOS
Antes que Jesús muriera en la cruz y resucitara de
los muertos. Dios le dio poder a El y a Sus discípulos
escogidos para asumir la autoridad sobre los poderes demoníacos
del mundo. Pero algo radical pasó en la cruz y en la
resurrección que cambió permanentemente la forma
en que nos enfrentamos a las fuerzas espirituales.
Primero, la muerte y resurrección de Jesús
derrotó y desarmó a los gobernantes y autoridades
del reino de las tinieblas (Colosenses 2:15). Antes de la
cruz "toda potestad... en cielo y tierra" no había
sido dada aún a Cristo. Pero Mateo 28:18 nos asegura
que el Cristo resurrecto tiene ahora toda la potestad. Satanás
es derrotado debido a la cruz y no tiene autoridad sobre quienes
están en Cristo. Creer la verdad de la victoria de
Cristo y la derrota de Satanás es el primer paso para
terminar exitosamente los intentos del enemigo para descorazonarte
y molestarte.
Segundo, todo creyente es vivificado con Cristo en Su muerte
y resurrección y ahora esta sentado con Él (Efesios
2:5,6). Ya no necesitas a otras persona, como un pastor o
un líder de jóvenes, para que asuma la autoridad
sobre Satanás por cuenta tuya. Ahora tú resides
en Jesucristo que tiene toda la potestad. Tienes que entender
y ejercer tu posición y autoridad en Cristo para resistir
al diablo.
La libertad es tu herencia como cristiano; por eso Pablo
escribió:
"Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para
que sepáis cuál es la esperanza a que él
os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de
su herencia en los santos, y cuál la supereminente
grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,
según la operación del poder de su fuerza, la
cual operó en Cristo,
resucitándole de los muertos y sentándole a
su diestra en los lugares celestiales, sobre
todo principado y autoridad y poder y señorío,
y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este
siglo, sino también en el venidero". Efesios 1:18-21
Cuando Satanás te moleste puedes querer meterte debajo
de una roca de puro miedo, como esa niña cuya carta
de oración abrió este capítulo. Puedes
clamar a Dios para que te libre, como Jesús libraba
a los endemoniados en forma milagrosa e instantánea,
según cuentan los Evangelios pero tu liberación
ya ha sido realizada por la obra de Cristo en la cruz y Su
resurrección. Esta es la buena noticia que Pablo trataba
de contarnos en su oración. No tienes que volver a
vivir en las tinieblas porque estás con Cristo en la
luz.
No obstante, tú tienes la responsabilidad de elegir
la verdad y resistir al diablo; desde tu posición en
Cristo debes resistir al diablo, renunciar, esto quiere
decir que le des la espalda a todas las maneras y formas
en que hayas participado en sus maquinaciones, que confieses
tu pecado y que perdones a quienes te hayan ofendido. Estos
pasos críticos para alcanzar la libertad son el enfoque
de la Tercera Parte de este libro.
La niña que se firmó "Una oveja perdida"
en el comienzo de este capítulo, pudo, por fin, ver
su estado desde el punto de vista de Dios y, a los 4 años
de haber escrito esa desesperada oración, escribió
esta respuesta basada en la nueva forma en que entendió
la provisión hecha por Dios en Cristo. Sus palabras
están basadas en la Biblia. Deja que alumbren con algo
de luz las tinieblas de tu vida.
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Mi amada oveja perdida:
Me preguntas dónde estoy. Hija mía,
estoy contigo y siempre estaré. Tú
eres débil pero en Mí eres fuerte.
Te amo tanto que no puedo dejar que mueras. Yo
estoy tan cerca que siento todo lo que tú
sientes. Sé lo que estás pasando
pues Yo estoy pasándolo contigo pero Yo
te he liberado y tú debes estar firme.
No tienes que morir físicamente para que
se vayan Mis enemigos sino que crucifícate
conmigo y Yo viviré en ti y tú en
Mí. Yo te dirigiré por sendas de
rectitud. Hija mía, te amo y nunca te abandonaré
pues eres verdaderamente mía.
Con amor. Dios.
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ENCUENTRO CON LA VERDAD
Lee: Juan 8:32; Juan 14:6; Juan 16:13
Reflexiona;
1. ¿Te pudiste identificar con los cristianos que
aparecen en este capítulo que se sentían espiritualmente
oprimidos? ¿Qué experiencias has tenido?
2. ¿Has sido expuesto a cualquiera de los malentendidos
mencionados en este capítulo? ¿Aceptaste alguno
de ellos como verdad? ¿Cómo afectan tu vida
esos malentendidos?
3. ¿Te parece que has entendido plenamente cómo
usar tu autoridad en Cristo y resistir al diablo? ¿Cuáles
son algunas formas en que puedes aprender más sobre
tu autoridad en Cristo?
4. ¿Has sentido alguna vez que tu camino personal
con Cristo es incompleto o que no estás creciendo;
de qué manera?
Responde:
Tómate unos minutos para orar y pedir al Señor
que te revele cualquier malentendido que puedas tener respecto
de las ataduras o del mundo espiritual que nos rodea. Pide
al Señor que reemplace con Su verdad todo engaño
que puedas tener. Pide al Señor que te ayude a aumentar
tu comprensión de quién eres en Cristo.
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