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Dios dice que somos super importantes,
tanto, que valió la pena enviar a su hijo Jesús a morir por
nosotros en la cruz.
¿Cómo te ve Dios?
Si Jesús te amó tanto, aun antes de que tú lo amaras, eso
significa que realmente eres especial para
él. Ahora bien; si amas a Jesús, tomarás en cuenta
su opinión. Si él dice que eres especial y que te ama, es
porque tu persona tiene un gran valor. Esa es la verdad.
Si es así, y créeme que lo es, ¡ese amor maravilloso
esta en ti y puedes brindarlo a los demás!. La Biblia
dice, en Juan 8.32
Conocerán
la verdad,
Y
la verdad los hará libres.
Es importantisimo que sepas que Jesucristo murió para
darte nueva vida; tú eres valioso y él te ama. Estas son
verdades que desatan tu vida y te abren las puertas a nuevas
y profundas amistades.
¿Cómo te gustaría verte?
Para ser un buen amigo o amiga y tener amigos, necesitas
tener un concepto adecuado de tu persona y un carácter
bien formado.
Cuando eso ocurra tendrás aun más razones para valorarte y
estarás en mejores condiciones de responder a las necesidades
de un amigo. Esto te abre el camino para tener relaciones
mucho más profundas y enriquecedoras.
Pero, ¿cómo formo mi carácter correctamente?
Buena pregunta. Te doy una pista que, sin lugar a dudas, es
la más valiosa.
Nadie
forma mejor tu carácter que el Espíritu de Dios.
¿Estás listo para una explosión que renovará tu
vida y todo tu entorno?
Dios sólo espera tu OK para comenzar.
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Dios te ama tal cual eres, pero te ama tanto que no
quiere dejarte así. Antes de contarte cómo se propone
Dios contribuir a la formación de tu carácter, te invito
a pensar en lo siguiente: ¿pensaste alguna vez para
que sirve un espejo? No me digas: Y, para mirarse, para
que más… esta bien, pero ¿para mirarse que?
Utilizamos un espejo cuando hay algo que no alcanzamos
a ver directamente con nuestros ojos. No tenemos ojos
en la nuca, por eso los espejos retrovisores en el auto.
No podemos vernos la cara por más bizcos que nos pongamos,
por eso el espejo en el botiquín del baño. ¿Se entiende?
Ahora bien, cuando nos referimos a lo espiritual
también necesitamos espejos. La Biblia nos dice que
no hay nada más engañoso que el corazón humano,
y que solemos confundirnos fácilmente.
¿Cómo hacemos, entonces, para ver aquellas cosas
ocultas en nuestros pensamientos y en nuestro corazón?
Para esto, un "espejo" nos vendría fantástico.
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La
palabra de Dios debe ser tu principal espejo.
Pero también pueden serlo las amistades sinceras, un hermano
mayor en la fe, un líder, un pastor, un buen libro y otras
cosas que te permitan reflejarte y observar aquello que no
ves por ti mismo, con el propósito de comprobar en que estado
estas.
Si un día te levantas y encuentras que los pelos
de tu nariz han crecido en forma descomunal y llegan hasta
la pera ¿Que haces? Si te importa un poco la imagen que
das, seguramente vas a arreglar el problema antes de salir
a la calle. De la misma manera, los espejos espirituales son
buenos para mostrarnos que no podemos ver por nosotros mismos.
Pero no sirven de nada si después olvidamos que
debemos arreglar de nuestro carácter o personalidad. Eso
es lo que dice la Biblia en Santiago 1.22 - 26; vale la pena
leerlo.
Busca buenos espejos,
esos que no distorsionan la imagen. Refléjate
en ellos, permite que la palabra de Dios te devuelva la imagen
de tu corazón y tu mente. Y cuando te muestren la realidad,
pídele al Señor que te ayude a cambiar aquello que
necesita arreglo.
Dios te da el poder necesario para hacer cambios en tu vida.
No lo dudes. El Espíritu Santo transformará tu persona poco
a poco, desde adentro hacia afuera.
Tener buenos amigos es posible. Para empezar, Jesús
te pide pista para aterrizar en tu corazón y ser tu amigo.
El siempre estará acompañándote.
Deja que Dios obre en tu vida a través de su Espíritu,
y el mismo formara tu carácter y te dará los amigos que
necesitas. También pondrá en tu camino a las personas
que desea bendecir por tu intermedio.
Amigo o amiga de Dios
Dios no va a obligarte a nada. Él espera que decidas,
con libertad, entrar en amistad con él por medio de Jesucristo.
Si quieres, puedes decírselo ahora mismo. Puedes decirlo
con tus propias palabras o leer la siguiente oración en
voz alta:
Dios, quiero ser tu amigo. Sé que me amas y que Jesucristo
dio su vida por mí; desde hoy quiero verme como tú me ves
y valorarme como tu lo haces. Te pido que formes mi persona
por medio de tu Espíritu Santo. Quiero que Jesús sea mi
amigo y compañero para siempre, y quiero compartir su amistad
con otros. ¡Gracias por ser mi amigo!
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