Una palabra de esperanza


Una de mis principales motivaciones para escribir este libro es ofrecer una palabra de esperanza a las personas que luchan con inclinaciones homosexuales. El cambio es posible, lo he visto, lo he acompañado y puedo asegurar que hay rescate y sanidad para estas personas que sufren. Aun para quienes mantienen un estilo de vida gay, hay esperanza. Nadie queda fuera del alcance del amor y la redención que encontramos en el Mesías Jesús.
Desde una perspectiva cristiana, es posible tratar el tema de la homosexualidad desde tres puntos de vista: como posesión demoníaca, como desvío de conducta, o como un estilo de vida alternativo.

Homosexualidad por posesión demoníaca
Este primer acercamiento considera que la homosexualidad es causada por demonios, que tienen poder para invadir a las personas, y que su acción explica muchos de los problemas que estas enfrentan.

Según este punto de vista, el demonio de la homosexualidad —en el cual se incluye al lesbianismo— sería la causa de dicha conducta.

Homosexualidad por desvío de conducta
Esta es la perspectiva más defendida por los psicólogos cristianos. Considera que la homosexualidad es causada por traumas en la primera infancia. La doctora Elizabeth Moberley4 manifiesta que el individuo sufre una falta de identificación con el progenitor del mismo sexo y que, al entrar en la pubertad, las necesidades no satisfechas de la primera infancia se erotizan. Entonces busca en las personas de su mismo sexo lo que no encontró en su padre o en su madre, pero ahora con un componente sexual.
En este acercamiento la conducta homosexual es percibida como pecado, aunque Collins5 hace una distinción muy significativa. Este autor hace una diferencia entre la conducta homosexual, que incluye la práctica de actos homosexuales, y la orientación homosexual. En esta última existe una atracción por las personas del mismo sexo, pero no hay práctica de actos homosexuales; de hecho, hay casos en los cuales la persona rechaza tales sentimientos y deseos.

De esta manera no se condena a la persona ni se la carga con sentimientos de culpa por las atracciones que todavía siente (pero resiste) y el enfoque favorece el proceso de psicoterapia o consejería.

Homosexualidad como un estilo de vida alternativo
hay muchos cristianos especialmente en los Estados Unidos y en Europa— que defienden la posición de que es posible ser cristiano y homosexual activo. Quienes adoptan este acercamiento dicen que no se encuentra en la Biblia una condena hacia la relación homosexual ‘monogámica’ y duradera dentro del contexto del amor; sostienen que esta relación equivale y es la contra¬parte del matrimonio heterosexual.

Tratamiento según los tres enfoques
Evaluemos los tres acercamientos en cuanto a su aspecto terapéutico, es decir, al pronóstico, tratamiento, sanidad y resolución de la homosexualidad.

1. La perspectiva de la homosexualidad como posesión demoníaca exige que las explicaciones y las soluciones sean espirituales, en un encuadre eclesiástico.
Si la causa de la homosexualidad es la posesión demoníaca, la solución es una liberación o ‘echar al demonio’. Lo delicado es discernir en un caso concreto si la causa es espiritual o emocional, pero sabemos que cuando la problemática es de origen espiritual, al echar fuera al demonio la cura será instantánea.

2. En el caso de considerar a la homosexualidad como desvío de conducta, el enfoque es distinto. Cuando la causa de la homosexuali¬dad es emocional, psicológica, la sanidad también tendrá que ser psicotera¬péutica.

Para sorpresa de muchos, un homosexual tiene mayores posibilidades de recuperación que un alcohólico.

Son numerosos los autores, psicólogos y consejeros que dan testimonio de que es posible el cambio hacia la heterosexualidad
Los terapeutas cristia¬nos toman en cuenta la importancia de la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo en este proceso.
3. En cuanto al tercer acercamiento, si la homo¬sexualidad se considera como un estilo de vida alternativo, según los defensores de este enfoque no hay qué curar, y no es posible ni necesario cambiar.
Sostienen que un homosexual que practica una relación de fidelidad mutua con su pareja no está en pecado y nada le impide ser cristiano y homo¬sexual a la vez. Según este enfoque, las personas que buscan ayuda psicoterapéutica no deben ser animadas a cambiar; más bien se las debe ayudar a que acepten su condición de variante sexual, a ajustarse a su realidad y a vivir bien con su pareja, cuando sea el caso.

Análisis y evaluación de los tres acercamientos
En cuanto a la cuestión de posesión demoníaca, el riesgo más grande es el de reducir el análisis a un solo plano y llegar a generalizaciones simplistas. Hay quienes ven demonios detrás de cada árbol y explican todo por la existencia de demonios.

No es conveniente atribuir todo a causas externas (en este caso, demonios) al punto de que la persona se sienta impotente para resolver la situación. Muy pocos de los cristianos que consideran a la homosexua¬lidad como resultado de la opresión demoníaca aceptan que puede haber otras causas y explicaciones del problema.
Es importante tener en cuenta esta realidad, ya que las personas tratadas con este enfoque tienden a pensar que si vuelven o continúan los impulsos y atracciones homosexuales es porque ‘no son realmente salvas’, ‘han perdido su salvación’ o la oración no sirvió para nada.
Toda sanidad es un proceso, y así ocurre también con la homosexualidad. Las personas que continúan con dificul¬tades después de haber recibido oración o liberación deben considerar la posibilidad de hacer psicoterapia con un psicólogo cristiano, a fin de resolver los aspectos emocionales o psicológicos.
En cuanto a la tercera posición, que sostiene la posibilidad de ser cristiano y homosexual, es necesario señalar que muchos de sus defensores son precisamente homosexuales. ¿Hasta qué punto podrían estar buscando justificar su condición?
Deben responder con honestidad dos pregun¬tas básicas: (1) ¿Condenan (o no) las Escrituras la práctica homosexual? (2) ¿Podrá la ciencia comprobar que la orientación homosexual tiene causas genéticas y por lo tanto es imposible cambiar?

Conclusión
Nos queda por considerar el acercamiento a la homosexuali¬dad como desvío de conducta. ¿Cuál será el tratamiento en ese caso?
En todos mis años de práctica psicotera¬péutica, los únicos homosexuales que me consultaron con un deseo de resolver su orientación sexual fueron, sin excepción, cristianos. Muchos homosexuales no cristianos me buscaron también, pero no con esta propuesta de ayuda. Quizás el Espíritu Santo que vive dentro del cristiano hace que procure vivir más de acuerdo con la Palabra de Dios… Nos confronta con el pecado (por ejemplo, la práctica homosexual), pero también nos muestra que nos perdona y nos ofrece la oportunidad de llegar a ser aquello para lo cual Dios nos creó.
Las personas a las que he tratado no sanaron de un día para otro. Fueron necesarios meses y a veces años de psicoterapia, pero los resultados fueron muy positivos. Es interesante notar algunos elementos en común: En primer lugar, poseían gran motivación para cambiar, un enorme deseo de dejar atrás su orientación homosexual. Segundo, tenían un firme compromiso e invertían tiempo en el proceso de la psicoterapia. No faltaban a las sesiones. Luchaban con sus problemas sin sentirse mártires, a pesar del dolor que muchas veces tenían que enfrentar al recordar el pasado. Por último, mantenían una vida de oración activa.


 
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