La Soledad

Del Libro: Manual para Consejos de Jovenes
Autor:
Josh McDowell / Bob Hostetler, Editorial Mundo Hispano

Introducción | El Problema | Las Causas | Los Efectos | La Perspectiva Biblica | La Respuesta

Introducción

Maricela estaba comenzando su primer año de secundaria. Era hija única, y se crió en medio de muchas tensiones en su hogar. Su papá tenía problemas emocionales. Maricela trataba de ser comprensiva; razonaba que su papá ya tenía bastantes preocupaciones con sus propios problemas, pero muchas veces ansiaba que alguien la tratara como una persona especial. Llegó a su adolescencia dudando de si alguna vez un hombre se interesaría en ella, y menos si la amaría. Cuando empezó la escuela secundaria, sus padres se divorciaron, y ella y su mamá se mudaron a otra ciudad donde su mamá podría conseguir un buen empleo.

-Me fue difícil hacer amistades en mi nueva escuela -explicó Maricela más adelante- . En realidad, nunca conseguí tener una amiga. Y en casa, la mayor parte del tiempo mamá no estaba. Me parecía que me moría de soledad.

-Por eso me sorprendió, mejor dicho me llené de alegría, el que Marcos me invitara a salir.

Maricela y Marcos empezaron a salir juntos. Marcos era mayor y tenía más experiencia y, al poco tiempo, empezó a presionar a Maricela para que tuviera relaciones sexuales con él. Maricela sabía de otras muchachas que ya tenían relaciones sexuales con muchachos, y esto aumentó su confusión.

-Lo seguro es que no quería volver a como estaba antes de salir con Marcos -dice ella-. Si lo hubiera perdido me hubiera sentido más sola que antes.

Marcos había llenado el vacío de la soledad en la vida de Maricela, así que más bien que perderlo, consintió en tener relaciones sexuales con él. Maricela necesitaba ser aceptada, y creía que su relación física con Marcos la haría sentir que la querían. Ella y Marcos siguen saliendo, y siguen con sus relaciones sexuales. Pero Maricela sabe que Marcos sale también con otras chicas. Y sigue sintiéndose sola.

El Problema de la Soledad

"La soledad", escribe Charles Durham, "es un estado mental doloroso, un sentimiento en la profundidad del alma. Puede ser levemente irritante o totalmente paralizante." El Dr. Gary R. Collins agrega:

La soledad es la dolorosa percepción de que carecemos de contactos de significancia con los demás. Incluye una sensación de vacio interior que puede estar acompañada de tristeza, desaliento, un sentido de aislamiento, inquietud, ansiedad y un intenso anhelo de ser querido o necesitado por alguien.

La soledad es un problema muy común. Existe en todas partes, entre toda clase de gente. Como destaca Durham:

Una encuesta mostró que uno de cada cuatro participantes dijeron que en las semanas anteriores a la encuesta se habían sentido solos, y uno de cada nueve reportó haberse sentido extremadamente solo la semana anterior.

Un estudio hecho por el sicoanalista Michael Whitcnhurgh, que dirige las clínicas para el estrés en Liverpool y Londres, Inglaterra, mostró que el mayor temor de los británicos -más que la claustrofobia, más que el temor a los insectos, más que el temor a viajar en avión- es el temor a la soledad. Y otro sicólogo, al preguntársele la relación entre la soledad y las enfermedades, respondió: "Eso es como preguntar si el aire tiene relación con la salud."

La soledad es muy prevalente y destructiva entre la población adulta, pero es aun más pronunciada entre la juventud. Y la soledad, especialmente para un joven. puede ser abrumadora, perturbadora y devastadora.

Se ha reportado que de todas las personas en Estados Unidos, el adolescente es el que tiene más problemas con la soledad. La adolescencia es una etapa en la vida cuando la aceptación social está en su punto máximo. Los adolescentes ya no se consideran niños, y la mayoría se está esforzando por ser más independiente de su familia. Las relaciones con grupos de amigos son extremadamente importantes, y la presión resultante puede ser tremenda. Aun cuando el adolescente viva en un ambiente familiar placentero, la soledad puede ser un gran problema si las relaciones con otros adolescentes son inadecuadas.

El resumen del sicólogo Gary Collins de las opiniones de otro sicólogo cristiano brindan conceptos importantes sobre el tema de la soledad:

EI sicólogo cristiano Craig Ellison ha sugerido que hay tres clases de soledad: emocional, social y existencial.

La soledad emocional ‘‘involucra la falta o pérdida de una relación sicológicamente íntima con otra persona u otras personas. La persona emocionalmente solitaria se siente totalmente sola y puede recobrarse sólo por medio de establecer nuevas relaciones profundas con otros".

La soledad social es el sentido de falta de dirección, de ansiedad y vacio. La persona siente que está "afuera", marginada de la vida. En lugar de una relación profunda con un compañero específico, la persona socialmente solitaria necesita un grupo de amigos que la acepten y apoyen, y la habilidad de relacionarse con otros.

La soledad existencial se refiere al sentido de aislamiento que ataca a la persona que está separada de Dios y que siente que la vida no tienen ningún significado ni propósito. Estas personas necesitan tener una relación madura y creciente con Dios, preferentemente dentro del entorno de una cálida comunidad de creyentes.

Las causas de la soledad

La soledad puede tener muchas y variadas causas, e identificarlas en una situación específica corresponde, por lo general, al campo del profesional altamente capacitado. No obstante, puede ser de ayuda al líder o consejero de jóvenes. conocer las posibles influencias sobre el joven que siente una soledad aguda.

Estudios realizados por Levin y Stokes (1986) y Peplau y PerIman (1982) sugieren que tener un concepto bajo de sí mismo -incluyendo "evaluaciones negativas de sus propios cuerpos, la sexualidad, salud, apariencia, conducta y funcionamiento"- contribuyen a que el joven sea vulnerable a los sentimientos de soledad. (Vea también el capítulo 6: El problema de la baja autoestima ) Como escribe Collins: "Cuando tenernos poca confianza en nosotros mismos es difícil desarrollar amistades. La persona no puede brindar cariño sin pedir disculpas; ni puede recibir cariño sin menoscabarse a si misma".

Relaciones familiares malsanas

Muchos estudios sugieren que el ambiente familiar es un factor crucial en lo vulnerable que el joven es a la soledad. James J. Ponzetti, hijo, escribe:

Los estudiantes que sufren de soledad hacen mención de relaciones nocivas con sus padres y amigos de la infancia. También recuerdan menos unión familiar (Paloutzian & Eliison, 1982). Mahon (1982). Hecht y Baum (1984) notaron correlaciones significativas entre la soledad y rupturas en los patrones de afecto, lo cual sugiere que la falta de lazos cariñosos en los primeros años de vida posiblemente contribuya a la experiencia de soledad.

Factores sociológico

En su libro Why Be Lonely? (¿Porqué sentirse solo?) Carter, Meier y Minirth escriben:

Vivimos en una sociedad que tiende a promover la soledad. Nuestra sociedad es apresurada, móvil y cambiante. Cada año, en los Estados Unidos el 20 por ciento de las familias cambian de casa o van a otra ciudad, En Manhattan (un área de Nueva York), uno puede tener contacto con cientos de miles de personas en un lapso de tiempo muy breve. Aunque podemos tener contacto con miles, no hay tiempo suficiente para afianzar las relaciones, y como consecuencia la gente se siente sola.

Tambien, debido a la televisión, hay mucho menos tiempo para la comunicación personal. Aun el poco tiempo que uno tiene para dedicar a los suyos en nuestra sociedad ambulante, lo pasamos solitariamente enfrente de una pantalla de televisión. La investigación muestra que mirar televisión en exceso también da como resultado el que se confíe menos en los demás y, por ende, promueve aun más la sensación de soledad. Nuestra sociedad cambiante también ha producido una nueva escala de valores, como el individualismo e independencia excesivos, que fomenta la soledad.

Circunstancias temporarias o cambiantes

A veces los jóvenes se sienten solos debido a sus circunstancias: la muchacha cuyo novio la deja, el joven poco atlético cuyos mejores amigos no tienen tiempo para otra cosa que no sea los deportes, el estudiante en el primer año universitario que todavía no ha encontrado amigos, el adolescente cuya familia se ha trasladado a un nuevo vecindario dejando atrás a muchos arnigos. Pero esta soledad causada por algunas circunstancias como las señaladas, muchas veces es temporal (especialmente en el caso de los jóvenes).

Actitudes

El doctor Paul Tournier, sicólogo suizo, destaca en su libio Escape from Loneliness (Escapar de la soledad) que la soledad muchas veces es el resultado de:

  • actitudes competitivas y polémicas por las cuales vemos la vida como un gran torneo en el cual el éxito es el premio del ganador y la competencia como una manera de vivir;

  • actitudes independientes que nos hacen actuar como si fuéramos fuertes individualistas, absolutamente autónomos, independientes de Dios y de los demás;

  • actitudes posesivas por las cuales nos sentimos empujados a conseguir todo lo que podemos para nosotros mismos;

  • actitudes exigentes que nos hacen luchar por nuestros derechos y exigir "justicia".

Temor

El Dr. Gary Collins escribe:

En mi oficina tengo colgada una placa que dice: "La gente se siente sola porque construye paredes en lugar de puentes". Debemos reconocer que ésta no es la única causa de la soledad, pero a veces uno levanta barreras para mantener a distancia a los demás. Con frecuencia esto succde por el temor a la intimidad, el temor de que a uno lo conozcan, el temor al rechazo o el temor a ser lastimado -como quizá fuimos lastimados en el pasado. La soledad es dolorosa, pero para tales personas no es menos dolorosa que el temor o la inseguridad de acercarse a sus prójimos. (Vea también el capítulo 2: El problema de la ansiedad.)

Hostilidad

Algunos se sienten solos porque mantienen sentimientos de ira o resentimiento que hace que los demás se aparten de ellos y los eviten. Tal enajenación por supuesto, con frecuencia produce aun más frustración e ira, empeorando la soledad de la persona en un torbellino de emociones y reacciones contraproducentes.

Incapacidad para comunicarse

Collins destaca que la incapacidad para comunicarse o no querer hacerlo es a veces el motivo de la soledad de la persona:

Las roturas en la comunicación son el motivo de muchos, quizá de la mayoría de los problemas interpersonales. Cuando alguien no tiene disposición para comunicarse, o cuando no saben comunicarse honestamente, hay un persistente aislamiento y soledad aunque los afectados estén rodeados de otras personas.

Causas espirituales

San Agustín oraba: "Nos hiciste para ti, y el corazón del hombre no descansa hasta encontrar descanso en ti." Hay soledad que resulta de la falta de una experiencia personal con Dios. El individuo abiertamente rebelde contra Dios muchas veces siente una profunda soledad existencial que sólo puede ser corregida llenando el vacío que la falta de Dios produce en cada corazón humano "hasta encontrar descanso" en el Señor. Esa misma soledad muchas veces resulta del pecado no confesado o aun de una despreocupación por el cuidado de Dios y las demandas que él nos hace.

Otras causas de la soledad

Ellíson. en su libro Loneliness: The Seatrh for Intimacy (La soledad: En busca dc la intimidad), da una lista de posibles causas de la soledad y de la cual hemos adaptado la siguiente lista:

  • Timidez

  • Sentirse incomprendido

  • Conflictos no resueltos con otros

  • Sentirse inútil

  • Separación física de los seres queridos

  • Sentirse que no encaja

  • Rechazo

  • Enfermedad física

  • Crítica por parte de alguien influyente

  • Mucha actividad sin sentido

  • Muerte de un amigo o ser querido

  • Anhelar una relación que no se concreta

  • Rompimiento de una relación

Los efectos de la soledad

La soledad afecta al joven de muchas y variadas maneras. La siguiente exposición de los efectos de la soledad puede servir no sólo como una advertencia, sino también para capacitar al líder juvenil o al individuo interesado en los jóvenes a detectar el problema, lo cual a su vez puede llevar a una respuesta exitosa del mismo.

Efectos físicos

El libro Loneliness, The Fear of Love (Soledad, el temor a amar) por Ira J.Tanner, enuncia algunos de los efectos físicos de la soledad:

La soledad contagia cada fibra de nuestro ser: nuestras esperanzas, ambiciones, sueños, nuestra vitalidad, nuestros anhelos y deseos, tanto como nuestros cuerpos físicos. Con frecuencia la alimentación y el sueño se ven afectados. La obesidad y la avaricia muy bien pueden ser síntomas de la soledad, aunque la pérdida de peso también puede ser identificada con la desesperación que acompaña al sentido de no ser de importancia ni valor para nadie, ni siquiera para nosotros mismos. El sufrimiento de la soledad se puede manifestar en dolores (imaginarios o reales) en el cuerpo. No es raro sentir debilidad en las piernas, producida por la pesada carga de temor que llevamos sobre nuestras espaldas. Los hombros encorvados, los extremos de los labios siempre para abajo, un caminar lento y penoso, silencio y retraimiento -todos son testimonios de esta enfermedad.

Efectos espirituales

Las personas que sufren de soledad extrema se sienten con frecuencia apartadas y lejos de Dios y, quizá, hasta abandonadas por él. Carter, Meier y Minirth escriben de esto en su libro Why Be Lonely? (¿Por qué sentirse solo?):

Debido a nuestras imperfecciones humanas estamos propensos a no estar siempre en un estado de constante comunión con Dios. No obstante, es posible tener un sentido de firmeza y seguridad cuando existe una relación bien establecida con Dios a través de Jesucristo. Desafortunadamente, la persona que sufre de soledad se niega a tomarse de la paz interior que se encuentra en esta relación... Se siente distanciado de Dios... La persona que sufre cronicamente de la soledad espiritual o no es cristiana, o es un cristiano que no está totalmente conectado con la gracia salvadora de Dios que existe en él en la persona de Jesucristo.

Concepto bajo de sí mismo

En el círculo cruel que la soledad genera, el concepto bajo de sí mismo, o el concepto de que uno no vale puede no sólo ser una causa sino también un efecto de la soledad. Los jóvenes que sufren de la soledad manifiestan tener sentimientos de vacío, desesperanza y de que no valen nada. Al empeorar su soledad sienten que nadie los ama y que no son dignos de ser amados. Consideran que el hecho de no tener amigos constituye un fracaso personal, un reflejo de lo indignos que son. Estas personas en su actitud egoísta a veces se concentran en tenerse lástima a si mismas.

Dependencia

Carter, Meier y Minirth escriben:

Las personas que tienen ataques constantes de soledad con frecuencia caen en un estilo de vida sobredependiente... La persona sobredependiente... se altera excesivamente si alguien la rechaza. Se aferra a otros, sacándoles toda su energía emocional. No se da cuenta de la fuerza potencial que tiene dentro de si para lograr toda su potencialidad y para superar los momentos de prueba... Las personas "dependientes" tienden a seguir una progresión previsible en sus relaciones. Primero, descartan su propia capacidad de controlar su vida emocional, Segundo, esperan que los demás suplan sus necesidades.

Luego, empiezan a exigirles a aquellos de quienes dependen. Naturalmente, esto hace que los demás se aparten de ellas y guarden su distancia. La persona dependiente vuelve entonces a estar como al principio, y por lo general sigue siempre en este circulo vicioso.

Depresión y desesperación

La soledad fomenta la depresión, lo cual puede llevar a la desesperación y, en algunos casos, al suicidio. Los jóvenes muchas veces se guardan sus problemas y sentimientos, temiendo expresar cómo se sienten o no sabiendo cómo hacerlo, aumentando asi su sensación de soledad y profundizando la desesperación que sienten. El tenerse lástima a uno mismo y la enajenacion que con frecuencia caracteriza a la soledad crónica llega a ser un círculo de actitudes contraproducentes que llevan a la víctima a hundirse en lo que parece ser un pozo negro de desesperanza. (Vea también el capitulo 5: El problema de la depresión.)

Violencia

El autor W. A. Sadler sugiere que la violencia es a veces el resultado de la soledad:

Las investigaciones adicionales confirmarán esta conclusión tentativa: las personas muy solitarias, que se enojan en lugar de deprimirse, tendrán la tendencia a expresar la frustración de su soledad en formas destructivas. No creo que sea una mera coincidencia el que estamos viendo un aumento sin paralelos de violencia a la vez que la soledad se ha difundido tanto y es tan intensa,

Abuso del alcohol y las drogas

El alcohol y las drogas con frecuencia parecen ser medios de escape atractivos para el que sufre crónicamente de la soledad, y muchos caen en el abuso de estas sustancias en un intento por "ahogar sus penas" o en un fallido intento por ganarse la amistad de otros adictos. Dicha conducta, por supuesto., no produce el resultado anhelado y suma un problema más al problema de la soledad. (Vea también los capítulos 38 y 39.)

La perspectiva bíblica del problema de la soledad

"La soledad", dijo el poeta ciego John Milton: "es lo primero que el ojo de Dios declaró no bueno". Cuando Dios observo su creación en los albores de la historia humana, declaró: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea" (Génesis 2:18). Sabía que su maxima creación, como él mismo, desearía compañía y companerismo.

Con la creación de Eva Dios suplió esa necesidad. Pero cuando los primeros seres humanos pecaron, se hizo una separación -por primera vez- entre ellos y Dios y entre esposo y esposa. El pecado, y con él los conflictos, el egoísmo y la soledad, hizo su aparición en el mundo. Collins escribe:

La Biblia raramente habla de la soledad, pero se ve repetidamente aun en la vida de gigantes de la fe corno Jacob, Moisés, Job, Nehemías, Elías y Jeremias. David se quejaba en una oportunidad de que estaba solo y afligido (Salmo 25:6). Jesús, quien conoce todas nuestras "enfermedades", indudablemente se sintió solo en el Getsemani. Juan llegó al final de su vida solo en la isla de Patmos, y el apóstol Pablo aparentemente paso sus últimos días en la cárcel. Escribiendo a Timoteo, Pablo, ya entrado en años, menciona que sus amigos lo habían dejado, que algunos lo habían abandonado, y que necesitaba a su joven colega, diciendo: "Procura venir pronto a verme" (2 Timoteo 4:9-12).

La Biblia enfoca nuestra necesidad de tener comunion con Dios y que las personas, especialmente los cristianos se amen, se ayuden, se alienten, se perdonen y se cuiden mutuamente. Una relación creciente con Dios y con otros llega a ser la base de cualquier solución al problema de la soledad.

La respuesta al problema de la soledad

Los que sufren de soledad aguda muchas veces reciben el consejo: "Cambia de trabajo, hazte socio de un club, tienes que ser positivo, tienes que ser más decidido, cásate, vuélvete a casar, viaja, cámbiate a otra casa, diviértete, busca compañía, escucha música, mira televisión, disfruta del cine, lee un buen libro, escoge un pasatiempo, dedicate a actividades culturales, amplía tus horizontes, juega, descansa más, vuelve a considerar tus metas, ofrécete para trabajar como voluntario en una causa digna. Todas estas ocupaciones pueden remediar temporalmente el dolor de la soledad, pero no lo hacen al nivel más profundo y no producen los resultados permanentes deseados"

No obstante, al ayudar a jóvenes solitarios, el líder o consejero juvenil entendido, en su lugar, tomará un curso de acción como el que sigue que puede ayudar a determinar el origen del problema y encararlo con eficacia:

ESCUCHAR. Anime al joven a hablar libremente de su soledad. Trate de ayudarlo a expresarse, haciendo preguntas como las siguientes:

  • ¿Puedes describir lo que sientes y piensas?

  • ¿Cuánto hace que estás luchando con estos sentimientos de soledad?

  • ¿Cuándo te sientes más solo?

  • ¿Cuándo te sientes menos solo?

  • ¿ Hay ocasiones cuando estos sentimientos desaparecen? Describelas.

  • ¿Cuáles son las maneras en que tratas de manejar tu soledad?

Trate de evitar las preguntas que empiezan con "Por qué" ("¿Por qué te parece que te sientes solo?" "¿Por qué te rechazan los otros muchachos?") y trate de enfocar los "Qué" ("¿Qué te hace sentir mejor?") y "Cómo" ("¿Cómo crees que vas a responder cuando te vuelvas a sentir abrumado?").

EMPATIZAR. Al ir compartiendo el joven sus sentimientos de soledad, comunique su empatía e interés:

  • lnclinándose hacia adelante en su silla.

  • Mirándole a los ojos.

  • Moviendo la cabeza para indicar que lo comprende.

  • Reflexionando sobre frases clave ("Sientes que..." y "Quieres decir que...").

  • Esperando pacientemente durante los períodos de silencio o llanto.

Evite decir: ‘‘Sé cómo te sientes" o contar anécdotas de su propio pasado. Trate de comunicar que el joven no está solo al sentirse como se siente.

ALENTAR. Manténgase alerta para aprovechar toda oportunidad para ofrecer una palabra de aliento sincera y veraz al joven, particularmente si existe la posibilidad de que la soledad del joven sea el resultado de un concepto bajo de sí mismo.

Collins dice: "Hay que ayudar a las personas solitarias a ver y admitir sus puntos fuertes, habilidades y dones espirituales tanto como sus debilidades. Se les debe recordar a los aconsejados que a los ojos de Dios todo ser humano es de valor y es amado, que todo pecado puede ser perdonado, que cada uno de nosotros tiene habilidades y dones que pueden ser desarrollados, con el propósito de ayudar a disminuir o a vencer los efectos de la soledad.

DIRIGIR. Con suavidad pero con firmeza dirija al joven de manera que pueda ir expresando las causas y los efectos de su soledad, guiándolo con sensibilidad para que asuma su responsabilidad.

Ellison escribe: "En definitiva, somos responsables de nuestra propia soledad. Si nos quedamos sentados esperando que una relación se componga o que podamos entablar una nueva, jamás sucederá. Si culpamos a otros por nuestra situación solitaria, lo único que lograremos es amargarnos. Si nos culpamos a nosotros mismos, lo único que lograremos es sentirnos fracasados. El primer paso para superar la soledad es hacerle frente y aceptar la responsabilidad de encararla y manejarla".

Manténgase especialmente alerta para aprovechar las oportunidades de guiarle a contestar las siguientes preguntas:

  1. ¿Se debe la soledad a una situación temporal? Todos pasamos alguna vez por una situación que produce una sensacíon de soledad, como el alumno interno que tiene que quedarse en el colegio cuando todos los demás han salido de vacaciones. Tales episodios de soledad con frecuencia desaparecen en cuanto la situación temporaria pasa.

  2. ¿Se debe la soledad a cambios de circunstancias? La vida tiene la costumbre de sorprendernos -o desilusionarnos- con cambios súbitos que nos hacen perder el equilibrio. Un buen amigo va a vivir a una ciudad lejana. Mamá y papá anuncian que se van a divorcian El abuelo a quien el adolescente le contaba todo, muere. Sus tres mejores amigos han empezado a hacer cosas en que el adolescente solitario no puede participar, y ahora lo están haciendo a un lado.

  3. Estas situaciones por lo general son más difíciles de superar que las temporales. Nos vemos obligados a acostumbrarnos a algo que no nos resulta fácil. Tenemos que pasar por el dolor de perder a alguien. Tenemos que encontrar nuevos amigos y tratar de cultivar nuevas relaciones. Y eso no es fácil.

  4. ¿Se debe la soledad a algo dentro del mismo joven? Quizá sea tímido por naturaleza. Quizá siente una inseguridad interior que hace que sea difícil entablar amistades. Ciertas características de su personalidad pueden alejar a los demás. Quizá su capacidad social sea malísima, Aunque este tercer tipo de soledad puede ser el más difícil de resolver, puede -en cuanto se ha identificado- ser encarado con honestidad y con un esfuerzo sincero.

Y, de más importancia, no deje de incluir una dirección espiritual. lndiquele al joven que aunque el creyente no está exento de sentir soledad, no puede superarla sin tener una relación personal, creciente con Jesucristo. Conduzca al joven a Cristo y a la iglesia local. Si éste es cristiano, enfoque su atención en los recursos de la oración y comunión con Dios al adorar a Dios privada y corporativamente. Ore con él o ella, pidiendo el consuelo y la dirección de Dios en la batalla que libra con la soledad.

COMPROMETER. En cuanto se haya identificado la causa principal de la soledad, motive la participación del joven para desarrollar un plan de acción a fin de superar su soledad. Guíelo a establecer metas específicas (por ejemplo: ajustando sus expectativas de alguna manera en particular o atreviéndose a arriesgarse en áreas especificas). Dicho plan de acción debe incluir pasos pequeños o manejables, debe ser especifico y medible, debe ser razonable y práctico y debe expresarse positivamente ("lnvitaré a un amigo a un concierto este fin de semana" en lugar de "No me voy a quedar en mi habitación todo el fin tic semana").

REFERIR. Si la soledad de la persona parece persistir o empeorar, especialmente si su conducta puede llegar a calificarse de excéntrica o si empieza a hablar de suicidarse, refiéralo lo antes posible a un consejero profesional cristiano.

Pasajes bíblicos citados en este capítulo:

  • Génesis 2:18

  • Salmo 25:16

  • Timoteo 4:9-12

Otros pasajes bíblicos para leer

  • Números II

  • 1 Reyes 18, 19

  • Salmo 37:1-4,23,24

  • Salmo 68:5, 6

  • Salmo 102

  • Eclesiastés 4:9-12

  • Isaías 26:3

  • Juan 8:29: 14:1-27

  • Timoteo 4:l6-18

Tomado del Libro: Manual para Consejeros de Jóvenes

Autor: Josh McDowell / Bob Hostetler

Editorial: Mundo Hispano

 
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