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Introducción
| El Problema
| Las Causas
| Los Efectos
| La Perspectiva Biblica
| La Respuesta
Introducción
Maricela estaba comenzando su primer año
de secundaria. Era hija única, y se crió en
medio de muchas tensiones en su hogar. Su papá tenía
problemas emocionales. Maricela trataba de ser comprensiva;
razonaba que su papá ya tenía bastantes preocupaciones
con sus propios problemas, pero muchas veces ansiaba que alguien
la tratara como una persona especial. Llegó a su adolescencia
dudando de si alguna vez un hombre se interesaría en
ella, y menos si la amaría. Cuando empezó la
escuela secundaria, sus padres se divorciaron, y ella y su
mamá se mudaron a otra ciudad donde su mamá
podría conseguir un buen empleo.
-Me fue difícil hacer amistades en
mi nueva escuela -explicó Maricela más adelante-
. En realidad, nunca conseguí tener una amiga. Y en
casa, la mayor parte del tiempo mamá no estaba. Me
parecía que me moría de soledad.
-Por eso me sorprendió, mejor dicho
me llené de alegría, el que Marcos me invitara
a salir.
Maricela y Marcos empezaron a salir juntos.
Marcos era mayor y tenía más experiencia y,
al poco tiempo, empezó a presionar a Maricela para
que tuviera relaciones sexuales con él. Maricela sabía
de otras muchachas que ya tenían relaciones sexuales
con muchachos, y esto aumentó su confusión.
-Lo seguro es que no quería volver
a como estaba antes de salir con Marcos -dice ella-. Si lo
hubiera perdido me hubiera sentido más sola que antes.
Marcos había llenado el vacío
de la soledad en la vida de Maricela, así que más
bien que perderlo, consintió en tener relaciones sexuales
con él. Maricela necesitaba ser aceptada, y creía
que su relación física con Marcos la haría
sentir que la querían. Ella y Marcos siguen saliendo,
y siguen con sus relaciones sexuales. Pero Maricela sabe que
Marcos sale también con otras chicas. Y sigue sintiéndose
sola.
El Problema de la Soledad
"La soledad", escribe Charles Durham,
"es un estado mental doloroso, un sentimiento en la profundidad
del alma. Puede ser levemente irritante o totalmente paralizante."
El Dr. Gary R. Collins agrega:
La
soledad es la dolorosa percepción de que carecemos
de contactos de significancia con los demás. Incluye
una sensación de vacio interior que puede estar acompañada
de tristeza, desaliento, un sentido de aislamiento, inquietud,
ansiedad y un intenso anhelo de ser querido o necesitado
por alguien.
La soledad es un problema muy común.
Existe en todas partes, entre toda clase de gente. Como destaca
Durham:
Una
encuesta mostró que uno de cada cuatro participantes
dijeron que en las semanas anteriores a la encuesta se habían
sentido solos, y uno de cada nueve reportó haberse
sentido extremadamente solo la semana anterior.
Un estudio hecho por el sicoanalista Michael
Whitcnhurgh, que dirige las clínicas para el estrés
en Liverpool y Londres, Inglaterra, mostró que el mayor
temor de los británicos -más que la claustrofobia,
más que el temor a los insectos, más que el
temor a viajar en avión- es el temor a la soledad.
Y otro sicólogo, al preguntársele la relación
entre la soledad y las enfermedades, respondió: "Eso
es como preguntar si el aire tiene relación
con la salud."
La soledad es muy prevalente y destructiva
entre la población adulta, pero es aun más pronunciada
entre la juventud. Y la soledad, especialmente para un joven.
puede ser abrumadora, perturbadora y devastadora.
Se
ha reportado que de todas las personas en Estados Unidos,
el adolescente es el que tiene más problemas con
la soledad. La adolescencia es una etapa en la vida cuando
la aceptación social está en su punto máximo.
Los adolescentes ya no se consideran niños, y la
mayoría se está esforzando por ser más
independiente de su familia. Las relaciones con grupos de
amigos son extremadamente importantes, y la presión
resultante puede ser tremenda. Aun cuando el adolescente
viva en un ambiente familiar placentero, la soledad puede
ser un gran problema si las relaciones con otros adolescentes
son inadecuadas.
El resumen del sicólogo Gary Collins
de las opiniones de otro sicólogo cristiano brindan
conceptos importantes sobre el tema de la soledad:
EI
sicólogo cristiano Craig Ellison ha sugerido que
hay tres clases de soledad: emocional, social y existencial.
La
soledad emocional ‘‘involucra la falta o pérdida
de una relación sicológicamente íntima
con otra persona u otras personas. La persona emocionalmente
solitaria se siente totalmente sola y puede recobrarse sólo
por medio de establecer nuevas relaciones profundas con
otros".
La
soledad social es el sentido de falta de dirección,
de ansiedad y vacio. La persona siente que está "afuera",
marginada de la vida. En lugar de una relación profunda
con un compañero específico, la persona socialmente
solitaria necesita un grupo de amigos que la acepten y apoyen,
y la habilidad de relacionarse con otros.
La
soledad existencial se
refiere al sentido de aislamiento que ataca a la persona
que está separada de Dios y que siente que la vida
no tienen ningún significado ni propósito.
Estas personas necesitan tener una relación madura
y creciente con Dios, preferentemente dentro del entorno
de una cálida comunidad de creyentes.
Las causas de la soledad
La soledad puede tener muchas y variadas causas, e identificarlas
en una situación específica corresponde, por
lo general, al campo del profesional altamente capacitado.
No obstante, puede ser de ayuda al líder o consejero
de jóvenes. conocer las posibles influencias sobre
el joven que siente una soledad aguda.
Estudios realizados por Levin y Stokes (1986)
y Peplau y PerIman (1982) sugieren que tener un concepto bajo
de sí mismo -incluyendo "evaluaciones negativas
de sus propios cuerpos, la sexualidad, salud, apariencia,
conducta y funcionamiento"- contribuyen a que el joven
sea vulnerable a los sentimientos de soledad. (Vea también
el capítulo 6: El problema de la baja autoestima
) Como escribe Collins: "Cuando tenernos poca confianza
en nosotros mismos es difícil desarrollar amistades.
La persona no puede brindar cariño sin pedir disculpas;
ni puede recibir cariño sin menoscabarse a si misma".
Relaciones familiares malsanas
Muchos estudios sugieren que el ambiente familiar es un
factor crucial en lo vulnerable que el joven es a la soledad.
James J. Ponzetti, hijo, escribe:
Los estudiantes que
sufren de soledad hacen mención de relaciones
nocivas con sus padres y amigos de la infancia. También
recuerdan menos unión familiar (Paloutzian &
Eliison, 1982). Mahon (1982). Hecht y Baum (1984) notaron
correlaciones significativas entre la soledad y rupturas
en los patrones de afecto, lo cual sugiere que la falta
de lazos cariñosos en los primeros años
de vida posiblemente contribuya a la experiencia de soledad.
Factores sociológico
En su libro Why Be Lonely? (¿Porqué sentirse
solo?) Carter, Meier y Minirth escriben:
Vivimos en una sociedad
que tiende a promover la soledad. Nuestra sociedad es
apresurada, móvil y cambiante. Cada año,
en los Estados Unidos el 20 por ciento de las familias
cambian de casa o van a otra ciudad, En Manhattan (un
área de Nueva York), uno puede tener contacto con
cientos de miles de personas en un lapso de tiempo muy
breve. Aunque podemos tener contacto con miles, no
hay tiempo suficiente para afianzar las relaciones,
y como consecuencia la gente se siente sola.
Tambien, debido a
la televisión, hay mucho menos tiempo para la comunicación
personal. Aun el poco tiempo que uno tiene para dedicar
a los suyos en nuestra sociedad ambulante, lo pasamos
solitariamente enfrente de una pantalla de televisión.
La investigación muestra que mirar televisión
en exceso también da como resultado el que se confíe
menos en los demás y, por ende, promueve aun más
la sensación de soledad. Nuestra sociedad cambiante
también ha producido una nueva escala de valores,
como el individualismo e independencia excesivos, que
fomenta la soledad.
Circunstancias temporarias o cambiantes
A veces los jóvenes se sienten solos debido a sus
circunstancias: la muchacha cuyo novio la deja, el joven
poco atlético cuyos mejores amigos no tienen tiempo
para otra cosa que no sea los deportes, el estudiante en
el primer año universitario que todavía no
ha encontrado amigos, el adolescente cuya familia se ha
trasladado a un nuevo vecindario dejando atrás a
muchos arnigos. Pero esta soledad causada por algunas circunstancias
como las señaladas, muchas veces es temporal (especialmente
en el caso de los jóvenes).
Actitudes
El doctor Paul Tournier, sicólogo suizo, destaca
en su libio Escape from Loneliness (Escapar de la
soledad) que la soledad muchas veces es el resultado de:
-
actitudes competitivas y polémicas por las cuales
vemos la vida como un gran torneo en el cual el éxito
es el premio del ganador y la competencia como una manera
de vivir;
-
actitudes independientes que nos hacen actuar como
si fuéramos fuertes individualistas, absolutamente
autónomos, independientes de Dios y de los demás;
-
actitudes posesivas por las cuales nos sentimos empujados
a conseguir todo lo que podemos para nosotros mismos;
-
actitudes exigentes que nos hacen luchar por nuestros
derechos y exigir "justicia".
Temor
El Dr. Gary Collins escribe:
En mi oficina tengo
colgada una placa que dice: "La gente se siente sola
porque construye paredes en lugar de puentes". Debemos
reconocer que ésta no es la única causa
de la soledad, pero a veces uno levanta barreras para
mantener a distancia a los demás. Con frecuencia
esto succde por el temor a la intimidad, el temor de que
a uno lo conozcan, el temor al rechazo o el temor a ser
lastimado -como quizá fuimos lastimados en el pasado.
La soledad es dolorosa, pero para tales personas no es
menos dolorosa que el temor o la inseguridad de acercarse
a sus prójimos. (Vea también el capítulo
2: El problema de la ansiedad.)
Hostilidad
Algunos se sienten solos porque mantienen sentimientos
de ira o resentimiento que hace que los demás se
aparten de ellos y los eviten. Tal enajenación por
supuesto, con frecuencia produce aun más frustración
e ira, empeorando la soledad de la persona en un torbellino
de emociones y reacciones contraproducentes.
Incapacidad para comunicarse
Collins destaca que la incapacidad para comunicarse o no
querer hacerlo es a veces el motivo de la soledad de la
persona:
Las roturas en la
comunicación son el motivo de muchos, quizá
de la mayoría de los problemas interpersonales.
Cuando alguien no tiene disposición para comunicarse,
o cuando no saben comunicarse honestamente, hay un persistente
aislamiento y soledad aunque los afectados estén
rodeados de otras personas.
Causas espirituales
San Agustín oraba: "Nos hiciste para ti, y
el corazón del hombre no descansa hasta encontrar
descanso en ti." Hay soledad que resulta de la falta
de una experiencia personal con Dios. El individuo abiertamente
rebelde contra Dios muchas veces siente una profunda soledad
existencial que sólo puede ser corregida llenando
el vacío que la falta de Dios produce en cada corazón
humano "hasta encontrar descanso" en el Señor.
Esa misma soledad muchas veces resulta del pecado no confesado
o aun de una despreocupación por el cuidado de Dios
y las demandas que él nos hace.
Otras causas de la soledad
Ellíson. en su libro Loneliness: The Seatrh for
Intimacy (La soledad: En busca dc la intimidad), da
una lista de posibles causas de la soledad y de la cual
hemos adaptado la siguiente lista:
-
Timidez
-
Sentirse incomprendido
-
Conflictos no resueltos con otros
-
Sentirse inútil
-
Separación física de los seres queridos
-
Sentirse que no encaja
-
Rechazo
-
Enfermedad física
-
Crítica por parte de alguien influyente
-
Mucha actividad sin sentido
-
Muerte de un amigo o ser querido
-
Anhelar una relación que no se concreta
-
Rompimiento de una relación
Los efectos de la soledad
La soledad afecta al joven de muchas y variadas
maneras. La siguiente exposición de los efectos de
la soledad puede servir no sólo como una advertencia,
sino también para capacitar al líder juvenil
o al individuo interesado en los jóvenes a detectar
el problema, lo cual a su vez puede llevar a una respuesta
exitosa del mismo.
Efectos físicos
El libro Loneliness, The Fear of Love (Soledad,
el temor a amar) por Ira J.Tanner, enuncia algunos de los
efectos físicos de la soledad:
La soledad contagia
cada fibra de nuestro ser: nuestras esperanzas, ambiciones,
sueños, nuestra vitalidad, nuestros anhelos y deseos,
tanto como nuestros cuerpos físicos. Con frecuencia
la alimentación y el sueño se ven afectados.
La obesidad y la avaricia muy bien pueden ser síntomas
de la soledad, aunque la pérdida de peso también
puede ser identificada con la desesperación que
acompaña al sentido de no ser de importancia ni
valor para nadie, ni siquiera para nosotros mismos. El
sufrimiento de la soledad se puede manifestar en dolores
(imaginarios o reales) en el cuerpo. No es raro sentir
debilidad en las piernas, producida por la pesada carga
de temor que llevamos sobre nuestras espaldas. Los hombros
encorvados, los extremos de los labios siempre para abajo,
un caminar lento y penoso, silencio y retraimiento -todos
son testimonios de esta enfermedad.
Efectos espirituales
Las personas que sufren de soledad extrema se sienten con
frecuencia apartadas y lejos de Dios y, quizá, hasta
abandonadas por él. Carter, Meier y Minirth escriben
de esto en su libro Why Be Lonely? (¿Por qué
sentirse solo?):
Debido a nuestras
imperfecciones humanas estamos propensos a no estar siempre
en un estado de constante comunión con Dios. No
obstante, es posible tener un sentido de firmeza y seguridad
cuando existe una relación bien establecida con
Dios a través de Jesucristo. Desafortunadamente,
la persona que sufre de soledad se niega a tomarse de
la paz interior que se encuentra en esta relación...
Se siente distanciado de Dios... La persona que sufre
cronicamente de la soledad espiritual o no es cristiana,
o es un cristiano que no está totalmente conectado
con la gracia salvadora de Dios que existe en él
en la persona de Jesucristo.
Concepto bajo de sí mismo
En el círculo cruel que la soledad genera, el concepto
bajo de sí mismo, o el concepto de que uno no vale
puede no sólo ser una causa sino también un
efecto de la soledad. Los jóvenes que sufren de la
soledad manifiestan tener sentimientos de vacío,
desesperanza y de que no valen nada. Al empeorar su soledad
sienten que nadie los ama y que no son dignos de ser amados.
Consideran que el hecho de no tener amigos constituye un
fracaso personal, un reflejo de lo indignos que son. Estas
personas en su actitud egoísta a veces se concentran
en tenerse lástima a si mismas.
Dependencia
Carter, Meier y Minirth escriben:
Las personas que
tienen ataques constantes de soledad con frecuencia caen
en un estilo de vida sobredependiente... La persona sobredependiente...
se altera excesivamente si alguien la rechaza. Se aferra
a otros, sacándoles toda su energía emocional.
No se da cuenta de la fuerza potencial que tiene dentro
de si para lograr toda su potencialidad y para superar
los momentos de prueba... Las personas "dependientes"
tienden a seguir una progresión previsible en sus
relaciones. Primero, descartan su propia capacidad
de controlar su vida emocional, Segundo, esperan que
los demás suplan sus necesidades.
Luego, empiezan a
exigirles a aquellos de quienes dependen. Naturalmente,
esto hace que los demás se aparten de ellas y guarden
su distancia. La persona dependiente vuelve entonces a
estar como al principio, y por lo general sigue siempre
en este circulo vicioso.
Depresión y desesperación
La soledad fomenta la depresión, lo cual puede llevar
a la desesperación y, en algunos casos, al suicidio.
Los jóvenes muchas veces se guardan sus problemas
y sentimientos, temiendo expresar cómo se sienten
o no sabiendo cómo hacerlo, aumentando asi
su sensación de soledad y profundizando la desesperación
que sienten. El tenerse lástima a uno mismo y la
enajenacion que con frecuencia caracteriza a la soledad
crónica llega a ser un círculo de actitudes
contraproducentes que llevan a la víctima a hundirse
en lo que parece ser un pozo negro de desesperanza. (Vea
también el capitulo 5: El problema de la depresión.)
Violencia
El autor W. A. Sadler sugiere que la violencia es a veces
el resultado de la soledad:
Las investigaciones
adicionales confirmarán esta conclusión
tentativa: las personas muy solitarias, que se enojan
en lugar de deprimirse, tendrán la tendencia a
expresar la frustración de su soledad en formas
destructivas. No creo que sea una mera coincidencia el
que estamos viendo un aumento sin paralelos de violencia
a la vez que la soledad se ha difundido tanto y es tan
intensa,
Abuso del alcohol y las drogas
El alcohol y las drogas con frecuencia parecen ser medios
de escape atractivos para el que sufre crónicamente
de la soledad, y muchos caen en el abuso de estas sustancias
en un intento por "ahogar sus penas" o en un fallido
intento por ganarse la amistad de otros adictos. Dicha conducta,
por supuesto., no produce el resultado anhelado y suma un
problema más al problema de la soledad. (Vea también
los capítulos 38 y 39.)
La perspectiva bíblica
del problema de la soledad
"La soledad", dijo el poeta ciego
John Milton: "es lo primero que el ojo de Dios declaró
no bueno". Cuando Dios observo su creación en
los albores de la historia humana, declaró: "No
es bueno que el hombre esté solo; le haré una
ayuda idónea" (Génesis 2:18). Sabía
que su maxima creación, como él mismo, desearía
compañía y companerismo.
Con la creación de Eva Dios suplió esa necesidad.
Pero cuando los primeros seres humanos pecaron, se hizo
una separación -por primera vez- entre ellos y Dios
y entre esposo y esposa. El pecado, y con él los
conflictos, el egoísmo y la soledad, hizo su aparición
en el mundo. Collins escribe:
La Biblia raramente habla de la soledad, pero se ve repetidamente
aun en la vida de gigantes de la fe corno Jacob, Moisés,
Job, Nehemías, Elías y Jeremias. David
se quejaba en una oportunidad de que estaba solo y afligido
(Salmo 25:6). Jesús, quien conoce todas nuestras
"enfermedades", indudablemente se sintió
solo en el Getsemani. Juan llegó al final de su vida
solo en la isla de Patmos, y el apóstol Pablo aparentemente
paso sus últimos días en la cárcel.
Escribiendo a Timoteo, Pablo, ya entrado en años,
menciona que sus amigos lo habían dejado, que algunos
lo habían abandonado, y que necesitaba a su joven
colega, diciendo: "Procura venir pronto a verme"
(2 Timoteo 4:9-12).
La Biblia enfoca nuestra necesidad de tener comunion con
Dios y que las personas, especialmente los cristianos se
amen, se ayuden, se alienten, se perdonen y se cuiden mutuamente.
Una relación creciente con Dios y con otros llega
a ser la base de cualquier solución al problema de
la soledad.
La respuesta al problema
de la soledad
Los que sufren de soledad aguda muchas veces reciben el consejo:
"Cambia de trabajo, hazte socio de un club, tienes que
ser positivo, tienes que ser más decidido, cásate,
vuélvete a casar, viaja, cámbiate a otra casa,
diviértete, busca compañía, escucha música,
mira televisión, disfruta del cine, lee un buen libro,
escoge un pasatiempo, dedicate a actividades culturales, amplía
tus horizontes, juega, descansa más, vuelve a considerar
tus metas, ofrécete para trabajar como voluntario en
una causa digna. Todas estas ocupaciones pueden remediar temporalmente
el dolor de la soledad, pero no lo hacen al nivel más
profundo y no producen los resultados permanentes deseados"
No obstante, al ayudar a jóvenes solitarios, el líder
o consejero juvenil entendido, en su lugar, tomará
un curso de acción como el que sigue que puede ayudar
a determinar el origen del problema y encararlo con eficacia:
ESCUCHAR.
Anime al joven a hablar libremente de su soledad. Trate
de ayudarlo a expresarse, haciendo preguntas como las siguientes:
-
¿Puedes describir lo que sientes y piensas?
-
¿Cuánto hace que estás luchando con estos
sentimientos de soledad?
-
¿Cuándo te sientes más solo?
-
¿Cuándo te sientes menos solo?
-
¿ Hay ocasiones cuando estos sentimientos desaparecen?
Describelas.
-
¿Cuáles son las maneras en que tratas de manejar
tu soledad?
Trate de evitar las preguntas que empiezan con "Por
qué" ("¿Por qué te parece que te sientes
solo?" "¿Por qué te rechazan los otros muchachos?")
y trate de enfocar los "Qué" ("¿Qué
te hace sentir mejor?") y "Cómo" ("¿Cómo
crees que vas a responder cuando te vuelvas a sentir abrumado?").
EMPATIZAR.
Al ir compartiendo el joven sus sentimientos de soledad,
comunique su empatía e interés:
-
lnclinándose hacia adelante en su silla.
-
Mirándole a los ojos.
-
Moviendo la cabeza para indicar que lo comprende.
-
Reflexionando sobre frases clave ("Sientes que..."
y "Quieres decir que...").
-
Esperando pacientemente durante los períodos de
silencio o llanto.
Evite decir: ‘‘Sé cómo te sientes" o contar
anécdotas de su propio pasado. Trate de comunicar que
el joven no está solo al sentirse como se siente.
ALENTAR.
Manténgase alerta para aprovechar toda oportunidad
para ofrecer una palabra de aliento sincera y veraz al joven,
particularmente si existe la posibilidad de que la soledad
del joven sea el resultado de un concepto bajo de sí
mismo.
Collins dice: "Hay que ayudar a las
personas solitarias a ver y admitir sus puntos fuertes,
habilidades y dones espirituales tanto como sus debilidades.
Se les debe recordar a los aconsejados que a los ojos de
Dios todo ser humano es de valor y es amado, que todo pecado
puede ser perdonado, que cada uno de nosotros tiene habilidades
y dones que pueden ser desarrollados, con el propósito
de ayudar a disminuir o a vencer los efectos de la soledad.
DIRIGIR.
Con suavidad pero con firmeza dirija al joven de manera
que pueda ir expresando las causas y los efectos de su soledad,
guiándolo con sensibilidad para que asuma su responsabilidad.
Ellison escribe: "En definitiva, somos responsables
de nuestra propia soledad. Si nos quedamos sentados esperando
que una relación se componga o que podamos entablar
una nueva, jamás sucederá. Si culpamos a otros
por nuestra situación solitaria, lo único que
lograremos es amargarnos. Si nos culpamos a nosotros mismos,
lo único que lograremos es sentirnos fracasados. El
primer paso para superar la soledad es hacerle frente y aceptar
la responsabilidad de encararla y manejarla".
Manténgase especialmente alerta para aprovechar las
oportunidades de guiarle a contestar las siguientes preguntas:
-
¿Se debe la soledad a una situación
temporal? Todos pasamos alguna vez por una
situación que produce una sensacíon de soledad,
como el alumno interno que tiene que quedarse en el colegio
cuando todos los demás han salido de vacaciones.
Tales episodios de soledad con frecuencia desaparecen
en cuanto la situación temporaria pasa.
-
¿Se debe la soledad a cambios
de circunstancias? La vida tiene la costumbre
de sorprendernos -o desilusionarnos- con cambios súbitos
que nos hacen perder el equilibrio. Un buen amigo va a
vivir a una ciudad lejana. Mamá y papá anuncian
que se van a divorcian El abuelo a quien el adolescente
le contaba todo, muere. Sus tres mejores amigos han empezado
a hacer cosas en que el adolescente solitario no puede
participar, y ahora lo están haciendo a un lado.
Estas situaciones por lo general son más
difíciles de superar que las temporales. Nos vemos
obligados a acostumbrarnos a algo que no nos resulta fácil.
Tenemos que pasar por el dolor de perder a alguien. Tenemos
que encontrar nuevos amigos y tratar de cultivar nuevas
relaciones. Y eso no es fácil.
-
¿Se debe la soledad a algo dentro
del mismo joven? Quizá sea tímido
por naturaleza. Quizá siente una inseguridad interior
que hace que sea difícil entablar amistades. Ciertas
características de su personalidad pueden alejar
a los demás. Quizá su capacidad social sea
malísima, Aunque este tercer tipo de soledad puede
ser el más difícil de resolver, puede -en
cuanto se ha identificado- ser encarado con honestidad
y con un esfuerzo sincero.
Y,
de más importancia, no deje de incluir una dirección
espiritual. lndiquele al joven que aunque el creyente
no está exento de sentir soledad, no puede superarla
sin tener una relación personal, creciente con
Jesucristo. Conduzca al joven a Cristo y a la iglesia
local. Si éste es cristiano, enfoque su atención
en los recursos de la oración y comunión
con Dios al adorar a Dios privada y corporativamente.
Ore con él o ella, pidiendo el consuelo y la dirección
de Dios en la batalla que libra con la soledad.
COMPROMETER.
En cuanto se haya identificado la causa principal de la soledad,
motive la participación del joven para desarrollar
un plan de acción a fin de superar su soledad. Guíelo
a establecer metas específicas (por ejemplo: ajustando
sus expectativas de alguna manera en particular o atreviéndose
a arriesgarse en áreas especificas). Dicho plan de
acción debe incluir pasos pequeños o manejables,
debe ser especifico y medible, debe ser razonable y práctico
y debe expresarse positivamente ("lnvitaré a un
amigo a un concierto este fin de semana" en lugar de
"No me voy a quedar en mi habitación todo el fin
tic semana").
REFERIR.
Si la soledad de la persona parece persistir o empeorar, especialmente
si su conducta puede llegar a calificarse de excéntrica
o si empieza a hablar de suicidarse, refiéralo lo antes
posible a un consejero profesional cristiano.
Pasajes bíblicos
citados en este capítulo:
-
Génesis 2:18
-
Salmo 25:16
-
Timoteo 4:9-12
Otros pasajes bíblicos
para leer
-
Números II
-
1 Reyes 18, 19
-
Salmo 37:1-4,23,24
-
Salmo 68:5, 6
-
Salmo 102
-
Eclesiastés 4:9-12
-
Isaías 26:3
-
Juan 8:29: 14:1-27
-
Timoteo 4:l6-18
Tomado del Libro: Manual para Consejeros de
Jóvenes
Autor: Josh McDowell / Bob Hostetler
Editorial: Mundo Hispano
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