|
DEVOCIONAL :
¿Alguna vez sentiste que podrías haber
hecho algo para cambiar una situación
difícil? ¿Alguna vez pensaste que una
pequeña actitud tuya podría provocar un
poderoso alud de cambios en tu vida o en la de tu familia?
Así como una insignificante chispa de fuego
podría consumir al bosque más poblado
de tupidos arboles, una buena acción, una actitud
desinteresada, una caricia oportuna o una palabra amable,
harían un impacto tremendo en corazones duros
y vidas deshechas por la falta de amor.
Las transformaciones siempre comienzan por medio de
pequeñas decisiones. Quizás una buena
campaña evangelística podría no
consistir en miles de personas asistiendo a una reunión.
O un grupo juvenil maduro podría ser mucho más
que cientos de jóvenes cantando hermosas alabanzas.
Pensemos en lo que muestra esta película: un
niño de doce años comienza, sin saberlo,
un movimiento tan poderoso que impactará a toda
una sociedad. La fórmula: Alguien hace un "favor"
importante y necesario a tres personas, sin tratar
de obtener un beneficio personal. La condición
es que cada uno que recibe un favor no lo devuelva a
quien se lo hizo sino que haga tres favores desinteresados
a otras tres personas y así sucesivamente...
¿Qué tal si mostráramos
el amor de Jesús a los que nos rodean sin
pedirles nada a cambio? Estoy seguro que verían
más fácilmente a Jesús en nuestras
vidas, porque verían el compromiso hacia nuestros
prójimos.
Creo que esta es una responsabilidad de los cristianos.
¿De quién sino? ¿De los
budistas? ¿De los ocultistas? ¿De los
científicos o de los políticos? ¿De
los mormones o los testigos de Jehová? ¿Quién
más podrá mostrar el amor desinteresado
por los demás sino quienes tienen a Jesús
en su corazón?
Cuando terminé de ver esta película,
quedé pensativo, rodeado de sueños y me
dije: "Que tal si..." Y les propongo:
Que tal si cada uno de nosotros tomara esta actitud
y cambiamos al mundo mostrando el amor del Señor.
Muchos saben de los cristianos por las palabras, ¿no
será el tiempo de las acciones? Prueben,
y después me cuentan.
Adrián
Intrieri
|