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El
Señor de los Anillos
«El señor de los anillos»,
uno de los libros más leídos en
el siglo veinte está a punto de llegar
a ser el acontecimiento de la cinematografía
del siglo veintiuno.
Esta película es una historia épica
del bien contra el mal, héroes extraordinarios,
criaturas y ejércitos oscuros del terror.
En la historia conviven duendes, enanos, hobbits,
brujos y humanos.
Millones de personas alrededor del globo, en 25 idiomas diferentes han crecido
con esta historia épica. La leyenda ha
inspirado un género de películas
(la ficción) y ha influenciado a algunos
de los artistas más importantes de nuestro
tiempo. Ha hecho soñar a niños
y adultos, y el libro ha sido denominado recientemente
entre los más populares del siglo.
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Usando el poder de la tecnología del cine contemporáneo,
New Line Cinema transforma el libro de J.R.R. Tolkiens
«El señor de los anillos» en un acontecimiento
en la historia del cine. La empresa productora presentará
una gran trilogía de películas de acción
-La confraternidad del anillo, Las dos torres y El regreso
del rey donde Tolkien explora el interior de la vida
mitológica que respira el mundo conocido como Tierra
Media. El Señor de los anillos narra el cuento de
Frodo Baggins, que combate contra Sauron, el señor
Oscuro, para salvar del mal a la Tierra Media.
En las
películas, Frodo y La Confraternidad se embarcan
en un viaje desesperado para liberar a la tierra de la fuente
de poder de un anillo que tiene el poder para esclavizar
a los habitantes de la Tierra Media. Las tres películas
presentan las aventuras extraordinarias a través
de paisajes traicioneros de la Tierra Media y revelan cómo
el poder de la amistad y el valor puede detener las fuerzas
de la oscuridad.

"Los
hobbits son personajes que normalmente miden un metro de
alto, tienen el pelo largo y rizado, sus orejas son grandes
y sus pies también", indicó el joven
actor Dominic Monaghan al agregar: "Ellos disfrutan
los placeres de la vida, como comer, beber, estar al aire
libre, los días soleados y la compañía
de otros hobbits".
El
personaje central de la historia es Frodo, un joven hobbit
encarnado por Elijah Wood.
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"Es
una fantasía, pero por la manera en que "El
señor de los anillos" fue escrita, los
hechos parecen históricos, como si todo eso
hubiera ocurrido y esa gente existiera", dijo
Wood.
"Cada
raza tiene su propia historia y está tan profundamente
detallada, que hubiera podido existir, así
que lo vemos desde un punto de vista real. Y al final
del rodaje sentí que era un hobbit y que soy
un hobbit", añadió Wood.
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Frodo ha heredado un anillo muy especial
que permitiría al tirano Sauron gobernar la Tierra
y esclavizar a todos sus pueblos. Para evitar lo impensable,
Frodo tendrá que cumplir una misión difícil.
Según
el actor, podría decirse que se trata de una historia
épica, si imaginamos que toda la maldad del mundo
ha sido transferida a algo tan pequeño y sencillo
como un anillo; y que todo aquél que toca el anillo
es afectado por su poder maligno.
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"En la historia se trata de llevar
el anillo a la montaña en donde se forjó,
para ser destruido, porque hasta que eso no
suceda siempre habrá fuerzas diabólicas
en el mundo", dijo por su parte el actor británico
Ian McKellen quien en el filme encarna a Gandalf,
el mago que ayuda a Frodo en su misión.
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Gandalf no es el único que acompaña a Frodo
en su misión. Otros siete personajes de diferentes
procedencias se unirán a la causa, formando la Comunidad
del anillo. La solidaridad y entendimiento entre diferentes
razas como única manera de salvar el mundo,
es una metáfora universal que cada día cobra
más vigencia.
Pero el camino no será fácil para este grupo
de valientes que enfrentarán juntos a los más
terribles enemigos. Para las intensas luchas y persecuciones,
los actores tuvieron que prepararse, y mucho.
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A
cargo de convertir esta grandiosa fantasía
en realidad estuvo el director y guionista neocelandés
Peter Jackson, quien sobre todo se considera un fanático
de Tolkien.
"Lo
leí cuando tenía 18 años y desde
entonces siempre esperé que alguien hiciera
la película. Al final nunca ocurrió
y ahora 20 años más tarde, ser la persona
que está haciendo el filme es la experiencia
más increíble de mi vida", apuntó
el director.
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Los espectaculares paisajes de Nueva Zelandia sirven
de escenario a "El señor de los anillos".
Esta macro producción estadounidense-neocelandesa marca
un hito en la historia del cine ya que sus tres partes fueron
rodadas a la vez.
"Hacer
cualquier filme siempre es un riesgo. Pero sabemos que existe
un enorme interés en el tema, con más de cien
millones de lectores de estos libros. Así que eso
disminuye el riesgo en gran parte", resaltó
Barrie Osborne, productor de la cinta.
New
Line Cinema hizo historia al producir las tres películas
consecutivamente. Nunca antes ninguna empresa de cine realizó
tal monumental emprendimiento. El compromiso de tiempo,
recursos y la mano de obra para producir las tres películas
a la vez resultó sin precedentes.
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Hubo más de 1,000 efectos especiales
y todas la películas se produjeron al mismo
tiempo con el mismo director y elenco. La dirección
de Helmer Peter Jackson, cuyo estilo visionario de dirección
y agudeza emocional le ganó aplausos para sus
«Heavenly Creatures» y «The Frighteners»,
trae al proyecto su amor profundo por el libro que leyó
cuando pequeño. La película presenta un
casting internacional que incluye (en orden alfabético)
Sean Astin, Sean Bean, Cate Blanchett, Orlando Bloom,
Billy Boyd, Brad Dourif, Ian Holm, Christopher Lee,
Ian McKellen, Dominic Monaghan, Viggo Mortensen, John
Rhys-Davies, Andy Serkis, Liv Tyler, y Elijah Wood.
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J.R.R. Tolkien o la lucha de la verdad contra el relativismo
El
estadounidense Joseph Pearce, convertido al catolicismo,
es autor del célebre libro sobre J.R.R. Tolkien,
«Tolkien: el hombre y el mito» («Tolkien:
Man and Myth» de la editorial Ignatius Press).
Cuando
faltan tan sólo unos días para la salida en
las salas de cine de la película del «Señor
de los Anillos», basada en el libro de Tolkien, posiblemente
el más vendido del siglo XX, Pearce reflexiona sobre
Tolkien (1892-1973) y su obra en esta entrevista concedida
a Zenit.
--Algunos
critican las historias fantásticas del autor de Oxford,
considerando que detrás tienen una orientación
pagana. ¿Es este el género de Tolkien?
--
Joseph Pearce: Tolkien habla de mitos y de
cuentos de hadas más que de «fantasía».
Fue un practicante toda su vida y un auténtico
católico practicante que creía que la mitología
tenía la función de transmitir ciertas verdades
transcendentes que de otro modo son casi imposibles de
decir dentro de los límites fácticos de
la novela «realista».
Para
comprender la «filosofía del mito»
de Tolkien, es útil empezar con una máxima
de G.K. Chesterton: «los hechos no vienen antes;
la verdad es la primera» («not facts first,
truth first»).
Tolkien
y Chesterton diferenciaron claramente entre hechos, que
son algo puramente físico, y la verdad, que es
metafísica.
De
este modo, un mito o un cuento de hadas pueden expresar
amor y odio, egoísmo y autosacrificio, lealtad
y traición, bien y mal... Se trata de realidades
metafísicas verdaderas, aunque expresadas en un
marco mitológico.
No
es necesario que los cristianos se preocupen del papel
de una «historia» como transmisora de verdad.
Después de todo, Cristo fue el más grande
narrador de historias de todos. Sus parábolas podrían
no estar basadas en hechos pero no necesariamente estos
hechos fueron reales.
Tome,
por ejemplo, la parábola del hijo pródigo.
Probablemente, Cristo no se estaba refiriendo a un hijo
concreto, ni a un padre en concreto, ni a un hermano envidioso
en particular. El poder de la historia no reside en el
hecho de que esté basada en los hechos sino en
que está llena de verdad.
No
pasa nada si el hijo pródigo nunca existió
como persona concreta; existe en cada uno de nosotros.
Nosotros somos todos, en un momento u otro, un hijo pródigo,
un padre que perdona o un hermano envidioso. Es «aplicable»
a todos nosotros. Es la verdad de la historia, lo que
importa, no sus hechos.
Este
era el punto de vista de Tolkien. Por otra parte, hay
más verdad en «El Señor de los Anillos»
que en muchos ejemplos de realismo ficticio.
--En
años recientes, lo mágico como juegos, espectáculos
de televisión, etc. han cobrado mucha popularidad
entre los adolescentes. Dado el modo en que los poderes
mágicos son presentados en «El Señor
de los Anillos», ¿piensa que podría
ser peligroso para nuestros adolescentes?
--
Joseph Pearce: Hay muy poco que pueda ser denominado
mágico en «El Señor de los Anillos».
Hay mucho más de sobrenatural, pero sólo
en el sentido de que Dios es sobrenatural, o que Satán
es sobrenatural, o que el bien y el mal son sobrenaturales.
Sería
más apropiado describir lo llamado mágico
en «El Señor de los Anillos» como «milagroso»,
cuando sirve al bien y «demoníaco»,
cuando sirve al mal.
La
Tierra Media de Tolkien, el mundo en el que encuadra «El
Señor de los Anillos», está bajo el
poder final del Unico Dios. Está también
bajo la influencia corruptiva de Melkor, el ángel
caído que es el Satán de Tolkien.
El
mayor servidor de Satán, Sauron, es el Señor
de las Tinieblas que es el enemigo en «El Señor
de los Anillos». En otras palabras, la Comunidad
del Anillo está en lucha para acabar con los siervos
de Satán.
¿Cómo
pueden los cristianos poner objeciones a una búsqueda
cuyo propósito es frustrar los malos designios
de un enemigo demoníaco? Lejos de ser una «fantasía»,
«El Señor de los Anillos» es un «thriller»
teológico.
--¿Usted
piensa que esta era la intención de Tolkien?
--
Joseph Pearce: No
hay duda de que «El Señor de los Anillos»
es un mito profundamente cristiano pero esto no significa
que sea una alegoría.
A
Tolkien no le gustaba la alegoría pues la consideraba
como una forma literaria más bien tosca. En una
alegoría, el escritor empieza con aquello que se
propone demostrar y construye una historia para llegar
a este propósito. La historia es realmente poco
menos que un medio para ilustrar la moraleja.
Tolkien
creía que un mito no debería ser alegórico
sino que debería ser «aplicable». En
otras palabras, la verdad que emerge en la historia puede
ser aplicada a la verdad que emerge de la vida.
Hay,
de todos modos, bastante de verdad en «El Señor
de los Anillos» aunque su autor nunca se propuso
intencionalmente presentar alegóricamente su obra.
Es, quizás, una sutil distinción pero era
algo que Tolkien creía que era importante.
--¿Qué
valores piensa que nos puede enseñar «El Señor
de los Anillos»?
--
Joseph Pearce: Los
valores que surgen en «El Señor de los Anillos»
son valores que manan del Evangelio.
En
la caracterización del hobbit, el más improbable
de los héroes, vemos la exaltación de la
humildad. En la figura de Gandalf, vemos el arquetipo
de un patriarca del Antiguo Testamento, su bastón
aparentemente tenía el mismo poder que el de Moisés.
En
su aparente «muerte» y «resurrección»,
lo vemos emerger como una figura semejante a Cristo. Su
«resurrección» se convierte en su transfiguración.
Antes
de entregar su vida por su amigos era Gandalf el Gris;
después, se convierte en Gandalf el Blanco. Es
blanqueado en la pureza de su autosacrificio y emerge
más poderoso en virtud que nunca.
El
personaje de Gollum es degradado por su apego al Anillo,
el símbolo del pecado de orgullo. El poseedor del
Anillo es poseído por su posesión y, en
consecuencia, es desposeído de su alma. El portador
del Anillo siempre se hace invisible a aquellos que son
buenos, pero al mismo tiempo se hace más visible
a los ojos del mal.
Entonces
vemos que el pecador se excomulga a sí mismo de
la sociedad de los buenos y entra en el mundo de Satán.
Por
último, el hecho de llevar el anillo por parte
de Frodo, y su heroica lucha por resistir a la tentación
de sucumbir a sus poderes maléficos, es semejante
al llevar la Cruz, el supremo acto de olvido de sí.
De
este modo, en «El Señor de los Anillos»,
las fuerzas del mal son vistas como poderosas pero no
omnipotentes. Se da la percepción de que la divina
providencia está del lado de la Comunidad y que,
al final, ésta prevalecerá contra todos
los pronósticos. Como Tolkien dice sucintamente,
«Sobre todas las sombras cabalga el Sol».
--Muchos
se quejan de la depravación de los medios de comunicación.
¿Qué podemos aprender de Tolkien para mejorar
la calidad del entretenimiento?
--
Joseph Pearce:
La mayor lección de Tolkien es la
naturaleza objetiva de la verdad. El mal es real;
al igual que el bien.
Bondad
es la real presencia de Dios; mal es su real ausencia.
Tolkien no tiene tiempo para el relativismo amoral
que prevalece en buena parte del entretenimiento
actual.
El
hecho de que el mito de Tolkien contenga más
verdad que muchas obras realistas constituye una
condena de la falsa imagen que presentan los medios
de comunicación.
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