Ben Styler parecería ser mucho más que una prometedora estrella para las productoras de Hollywood.

Debo aclarar que si bien no es el tipo de actor que me apasiona, Zoolander fue una película que me divirtió.

Pero hablemos de lo que nos deja entrever esta película

 

El mundo de los modelos es atrapante para cualquier crítico del estilo de vida que nos venden actualmente.

El excesivo, divertido, poco inteligente y satírico personaje de Ben Styler, que no deja bien parado a los glamorosos modelos publicitarios, también nos habla de un mundo real lleno de presiones que nos acorralan diariamente. El mundo del éxito y los Nº 1.

La verdad es que me cuesta hacer las caras que hace Ben, pero desfilando me las rebusco bastante.

Si viste la película, posiblemente tuviste una de estas dos reacciones: o dijiste ‘Tiré plata a la basura’ o tal vez te reíste, como yo, de alguna escena un poco tonta pero que te ayudó a pasar el tiempo. Vayamos más allá del guión para que podamos sacarle provecho a esta película.

Pensando en serio, debemos darnos cuenta de que a nuestro alrededor hay un mundo que se desvive por lo que los ojos ven. Y esto no es nada nuevo. Ya lo dice la Biblia, aclarándonos sobre este tema, porque el Master de esto sabe bastante, que el Señor no mira lo que mira el hombre, sino que Él mira lo que hay en nuestro corazón. Bueno la verdad es que el Señor mira, el problema es que no mira lo que nosotros miramos.

¿Qué hay detrás del hecho de mirar?

Mira! (con todo lo que significa la palabra) la verdad es que el Señor nos hizo seres sociales. ¿Qué significa esto? Significa que vivimos en sociedad, siendo socios, o sea que necesitamos del otro. ¿Para qué? Para saber cómo somos, cómo estamos, o para saber que realmente existimos. ¡Qué loco, no!

Es así, no te podés cortar solo en esta vida. No existen los llaneros solitarios. En alguna medida fuimos creados dependientes de los demás. Uno puede decir que conoce a un Fulano que vive encerrado en su dormitorio jugando todo el día con su PC. Bueno la verdad es que el socio de este Fulano es la PC. Por más que lo niegue, hace sociales con una máquina. No podemos dejar de ser seres sociales. Y esto nos hace dependientes, por sobre todo dependientes de Dios.

El problema más importante al que debemos hacerle frente en estos tiempos es el de la autoestima. Es imprescindible saber qué valor tenemos o, más importante, quienes somos. Para Dios y para nuestros socios.

Hay un psicólogo argentino llamado Jorge Bucay que escribió: "tomar conciencia de quién soy es, para mí, el resultado de una desprejuiciada mirada activamente dirigida hacia adentro para poder reconocerme".

Bucay no nos dice nada nuevo, porque el Señor ya lo había adelantado hace un pedazo de tiempo atrás. Lo importante es que hay que mirar, pero no lo que ven nuestros ojos sino mirar el corazón.

Cuando logro mirar mi corazón me enfrento con lo que soy realmente. El corazón es símbolo de nuestro interior, donde las cosas nos se pueden esconder, donde nos mostramos tal cual somos, donde radican las cosas más lindas y aún las más oscuras de nosotros mismos. Debemos conocernos y entregarle a Dios aquello que nos desprestigia como persona. Para ello, soólo podremos hacerlo, si lo conocemos, mirándonos nosotros mismo con la ayuda del Espíritu Santo.

El espejo me muestra
un aspecto solo de mí,
tal vez el menos
conveniente
Hay un pequeño cuento que dice que un hombre iba caminando por una montaña y encontró al pie de una roca un espejo abandonado. Lo levantó, miró y dijo: "¡Qué horrible! Con razón lo tiraron".

Yo supongo que Dios (que sabe mucho más que nosotros) nos hizo con la trampita de que lo importante esté en nuestro corazón porque sabe que nunca nos conformamos con lo que vemos; siempre después de un ratito queremos más. Lo que hoy es lo super emocionante, mañana ya no lo es tanto y pasado ni me acuerdo. Le perdemos el valor a las cosas como característica de nosotros mismos. A veces me entero de las modelos o actrices que se hicieron una operación acá, otra allá, y otra por aquí, porque se veían feas. ¡Por favooorrr! ¡Qué me queda a mí entonces!

La verdad es que no nos conformamos y el Señor escondió en lo profundo de nuestro corazón lo que realmente debemos mirar y no solo allí sino que también, como seres sociales que somos le dio a los demás el privilegio de poder vernos. Por ello la opinión de los demás debemos tenerla en cuenta.

Yo le pondría un orden:

Primero la opinión de Dios, que de esto sabe un montón, porque Él nos hizo.

Segundo la mía, mirándome sinceramente bien adentro.

Y tercero la de los demás.

Mi hijita de 5 añitos vive diciéndome que soy el papá mas bueno que hay en el mundo, y yo le creo. Antes era el más lindo hasta que apareció un tal Lautaro de su escuela que me movió el piso, pero no importa, el más bueno soy yo. No podré ser todo, pero algo soy, eso es autoestima.

Uno no depende
de la palabra de los otros
pero
tiene la responsabilidad
de escucharla.

Si estamos invirtiendo los roles de Dios-Yo-Vos en Vos-Vos-Vos, escucharemos muy malas noticias que están contaminando nuestra vida.

La sociedad vive con una fuerte presencia de los medios de comunicación, con un claro mensaje de vivir todo lo que puedas, vivir sin tener en cuenta los costos, llénate de sensaciones y emociones fuertes, sin tener en cuenta el costo de lo que esto significa. ¡Ojo! No está mal vivir y mucho menos sentir, pero todo tiene un costo y la mayoría de las veces no vale la pena. ¡Qué raro! Vivimos supuestamente en un mundo donde lo importante es sentir y se lo caratula como "cementerio de esperanzas" (Gonzalez-Carvajal) y nadie podría discutirnos que el consumismo actual no es resultado de una especie de "aburrimiento". Yo diría el resultado de un desorden, porque primero tiene que estar Dios, después Vos y luego los demás para saber acerca de tu valor.

Ben dependía de los diseñadores, empresarios y periodistas para mantener su fama de número uno. Nosotros dependemos de Dios. Aunque jamás seamos número uno —¿por qué debemos serlo?—, trabajaremos para ser lo mejor que nos toque ser pero sin compararnos con nadie. Yo seré la mejor persona, el mejor profesional, el mejor siervo que el Señor quiera, y si no soy un número uno, no importa porque seré para Dios lo que Él quiera que sea. No importa el glamour, ni los primeros lugares; no importa la fama, sí el éxito, siempre que sea éxito el hacer lo que el Señor quiere que haga.

Chau, Chau. Adrian Intrieri


Ben miraba el lente de la cámara
nosotros miremos a los ojos de Dios.

 

 

    
Y te dejamos unas wallpaper para que te diviertas...

 

Adrián esta terminando su licenciatura en Psicología. Es el director de CertezaJoven y actual gerente de mercadeo de Editoral Certeza
También desempeña tareas de ventas internacionales para Editorial Certeza, dando conferencias en toda América Latina.
adrian@certezajoven.com.ar

 

 
Certeza Buenos Aires Bernardo de Irigoyen 654 - Cap. Fed. - Tel/Fax: 054-011-4334-8278 / 4345-5931
Certeza Quilmes Calle Alem 16 , C.P. 1878- Quilmes (Buenos Aires). Telfax: (011) 054-011-4257-8960
Certeza Lomas Gorriti 50 - Lomas de Zamora - Tel: 054-011-4244-6426

www.certezajoven.com.ar